Los límites de pesca ya no deberían basarse más en conveniencias políticas

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España se sitúa en la cabeza de la clasificación europea de la liga de la sobrepesca. El año pasado, de los 39 límites de pesca de gran importancia para la flota española, 28 se establecieron por encima de las recomendaciones científicas.

Por Lydia Chaparro (Fundació ENT).

Durante los próximos dos días el Consejo de Ministros de Pesca de la Unión Europea negociará en Bruselas los límites de pesca para 2016 de las principales especies comerciales del Atlántico Nordeste. Un acuerdo clave que nos mostrará hasta qué punto los responsables políticos están comprometidos con una gestión responsable de los recursos.

La decisión se tomará dentro del contexto de la Política Pesquera Común (PPC), en vigor desde principios de 2014, que exige acabar con la sobreexplotación pesquera para todas las poblaciones, si ello es posible, en 2015, y de forma progresiva y paulatina, a más tardar en 2020. Pero los años pasan, o más bien vuelan, y a fecha de hoy todavía queda un largo camino para que los responsables políticos gestionen los recursos marinos con el respecto que se merecen.

Cada año, el Consejo Internacional para la Exploración del Mar (CIEM) -principal órgano científico que se ocupa de las aguas del Atlántico nororiental-, publica sus recomendaciones sobre los límites de pesca para garantizar que las flotas y los Estados miembros pesquen a unos niveles sostenibles. En base a los datos facilitados por el CIEM, los ministros de pesca de los Veintiocho acuerdan los límites, o Totales Admisibles de Capturas (TACs), para el próximo año.

Unas negociaciones opacas que se realizan a puerta cerrada y donde algunos países, entre ellos España, tienen como tradición pujar al alza los límites de pesca, omitiendo frecuentemente las recomendaciones científicas y legislando a favor de la sobrepesca.

Un análisis realizado por la organización Pew sobre los Totales Admisibles de Capturas en aguas noroccidentales de Europa, indica que el año pasado, 56 TACs -de los 95 con asesoramiento científico- se establecieron por encima del consejo científico (59%). En la misma línea, una investigación publicada en la revista académica Marine Policydemuestra que en los últimos 15 años se han permitido niveles peligrosos de sobrepesca en aguas europeas. Según este artículo, en el periodo 2001–2015, 7 de cada 10 cuotas pesqueras en la UE se fijaron de media un 20% por encima de los niveles recomendados.

Esta investigación además sitúa España (junto con Portugal), en la cabeza de la clasificación de la liga de la sobrepesca. Concretamente indica que España ha negociado el mayor incremento de su cuota pesquera y supera de media en un 37% los niveles de explotación recomendados por los dictámenes científicos.

Si bien es cierto que la brecha entre los límites de pesca permitidos y los niveles recomendados por los dictámenes científicos ha decrecido en la última década, el año pasado la ministra española responsable de Pesca, Isabel García Tejerina, continúo ignorando claramente las recomendaciones científicas.

De hecho, hace aproximadamente un año, más de 240 científicas y científicos españoles impulsaron un manifiesto por una pesca responsable que enviaron a la ministra García Tejerina. En él se exponía la necesidad de que durante las negociaciones del Consejo de pesca se siguieran las recomendaciones científicas. Pero las demandas de la comunidad científica no llegaron a buen puerto, puesto que de los 39 TACs de gran importancia para la flota española, 28 se establecieron por encima del consejo científico (72%). Datos que ponen de manifiesto cómo los responsables políticos han priorizado hasta ahora la conveniencia política a la gestión responsable.

Se podría llegar a pensar que estos incumplimientos de la normativa son inevitables, debido a las potenciales consecuencias económicas que causaría una disminución de las posibilidades de pesca. Pero diversas investigaciones demuestran precisamente todo lo contrario. Una reducción de las capturas hasta conseguir la recuperación de las poblaciones de peces a niveles sostenibles conllevaría beneficios a medio y largo plazo. De hecho, un mejor estado ambiental no sólo implicaría más peces y por tanto más pescado, sino también más empleo, más beneficios y salarios más altos.

Así mismo, una distribución justa y equitativa de las cuotas pesqueras en las que se tenga en cuenta los criterios sociales y ambientales -tal y como obliga la Política Pesquera Común que los propios ministros de la UE aprobaron hace apenas dos años- favorecería sin duda alguna la socio-economía de numerosas comunidades de pescadores y la consecución de una pesca sostenible. Entonces ¿a qué esperamos para cambiar de rumbo?

Cuando los responsables políticos en materia de pesca solicitan una mayor flexibilidad, en realidad están contribuyendo a perpetuar la degradación medioambiental y las dificultades económicas del sector ¿Por qué no apuestan de una vez por todas por la pesca sostenible?

En pocas horas los ministros de Pesca de los Veintiocho se reunirán para negociar los límites de pesca para 2016. Es hora que España deje de liderar la clasificación europea de la sobrepesca y pase a la Champions League de la pesca sostenible.

Publicado el diciembre 14, 2015 en Prensa y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Comentarios desactivados en Los límites de pesca ya no deberían basarse más en conveniencias políticas.

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