Atún rojo

Atun rojo resum

Biología y hábitat: El atún rojo (Thunnus thynnus) es el mayor de los túnidos. Tiene un cuerpo fusiforme, redondeado y robusto. Está cubierto por pequeñas escamas, excepto en el pecho donde son largas y fuertes. La cabeza es grande y los ojos son pequeños en comparación con otros atunes. Posee dos aletas dorsales muy juntas, siendo la segunda más corta y alta que la primera. El dorso es de color azul oscuro o negro, y el vientre es blanco o plateado. La primera dorsal es amarilla o azulada, y la aleta anal y las pínulas son anaranjadas o amarillentas con un borde negro.

Esta especie puede vivir más de 20 años, pesar más de 600 kg y alcanzar los 450 cm de largo, aunque actualmente no suele superar los 200 cm. Los adultos se alimentan de peces, crustáceos y cefalópodos, mientras que los ejemplares más jóvenes lo hacen casi exclusivamente de plancton. Durante el período reproductor forman bancos cerca de la costa y dejan de alimentarse. Posteriormente estos bancos se disgregan y los adultos se dirigen a mar abierto en busca de sus potenciales presas.

Se trata de una especie pelágica que puede encontrarse tanto cerca de la superficie del mar como a profundidades medias. Habita en aguas templadas, prefiriendo los inmaduros aguas más calientes que los adultos.

El atún rojo realiza grandes migraciones, dirigiéndose desde el Atlántico al Mediterráneo para llevar a cabo el desove o la puesta, que tiene lugar de mayo a julio (principalmente alrededor de Baleares, y entre Cerdeña y Sicilia), y en sentido contrario una vez que ésta ha terminado. Se estima que en el Atlántico este y Mediterráneo el atún rojo alcanza la madurez sexual a los 4 años de edad, cuando mide unos 90-110 cm y pesa alrededor de 25 kg.

Distribución: Se encuentra ampliamente distribuido en todo el océano Atlántico. La distribución en el Atlántico este se extiende desde Noruega hasta las Islas Canarias, incluyendo el Mediterráneo y el Mar Negro, y en el Atlántico oeste desde Canadá a Brasil.

Pesca/Cultivo: En nuestras costas se acerca en las migraciones pre y post-desove, donde se pesca mediante cerco, palangre y líneas de mano, entre otras artes. En Andalucía su captura se realiza también con las últimas almadrabas que quedan, localizadas en Tarifa, Barbate, Zahara de los Atunes y Conil de la Frontera. Cabe destacar que en el Mediterráneo operan las flotas de cerco industriales más importantes, responsables del 60-80% de la captura de atún rojo en esta área, y a su vez se trata de una especie muy apreciada por la pesca deportiva, si no fuera porque está prohibida en España.

El atún rojo está sujeto a planes de recuperación a nivel internacional regulado por la ICCAT. Debido a su declive, es una de las especies con mayores regulaciones pesqueras a nivel mundial. Entre ellas un tope máximo de capturas, establecido para 2013 en 12.900 t, una talla mínima de 70 cm o 6,4 kg en aguas europeas, así como vedas temporales y una reducción de la capacidad de la flota.

Cabe destacar que junto con la pesca, existe también una importante industria de granjas de engorde en el Mediterráneo, que se abastecen de ejemplares juveniles capturados por grandes buques industriales de cerco. Una vez capturados, trasladan los atunes a poca velocidad hasta las jaulas de engorde situadas en mar abierto cerca de la costa, donde se engordan a base de piensos y harina de pescado durante unos 7 meses, hasta que alcanzan la talla deseada.

Comercialización: Se comercializa principalmente en fresco, aunque también se encuentra congelado (entero, eviscerado y en trozos), en conserva y semiconserva, desecado, en salazón o ahumado (dando lugar a la tradicional “mojama”, huevas, etc.) y en platos preparados.

Su carne es muy apreciada en el mercado japonés para la obtención del sashimi o sushi, por lo que más del 80% de las capturas nacionales (especialmente de las almadrabas), se destinan a la exportación del mercado japonés.

En nuestra costa las capturas de esta especie tienen un marcado carácter estacional, concentrándose la mayor parte en los meses de verano.

Posibles confusiones: En Canarias el atún rojo se conoce como patudo. Hecho que puede crear confusiones con el verdadero patudo (Thunnus obesus). Asimismo, cabe tener especial atención con las substituciones, puesto que el atún rojo es el túnido más cotizado y apreciado, por lo que los fraudes, especialmente cuando se presenta en filetes pueden llegar a ser comunes, y numerosas otras especies como el atún blanco (Thunnus alalunga) o el patudo (Thunnus obesus) pueden comercializarse bajo el nombre de atún rojo.

Impactos y amenazas: Las medidas restrictivas puestas en marcha para recuperar la especie, especialmente desde 2008, parecen estar dando buenos resultados, aunque todavía se está muy lejos de los niveles biológicos seguros y continúa habiendo riesgo de colapso. Cabe destacar que es una especie muy vulnerable a la presión pesquera y que durante muchos años, debido principalmente al elevado valor comercial y a la alta demanda, esta especie ha sufrido una elevadísima presión pesquera. Hasta hace poco, los datos sobre la pesca de atún rojo indicaban que las capturas podían ser 4 veces superiores a la captura máxima recomendada por los científicos, y que la población de reproductores había decrecido en un 85%, poniendo así en peligro la supervivencia de los grandes atunes reproductores y la viabilidad de las poblaciones.

El atún rojo no es únicamente una especie emblemática, sino que como el resto de los grandes depredadores, juega un rol esencial en el mantenimiento del buen estado de todo el ecosistema marino. Además, la sobre-pesca no sólo ha disminuido drásticamente el número de individuos, sino también el tamaño de éstos. La pesca de atunes que no han alcanzado la madurez sexual (con tallas inferiores a los 110 cm) es frecuente en la mayoría de las pesquerías mediterráneas, hecho que ha debilitado la capacidad de regeneración de la población, y a su vez ha provocado un descenso en la talla de los grandes atunes reproductores, con consecuencias muy negativas para el mantenimiento de la población.

Sobre la pesca de atún rojo, existe además un elevado número de irregularidades y de pesca ilegal. Una investigación titulada “Atención a la Brecha” menciona que en el 2010, la cantidad de atún rojo del Atlántico oriental comercializada en el mercado mundial fue un 141% superior a la cuota legal, es decir, muy superior a los niveles de captura legales permitidos. Además, con el desarrollo de la industria de engorde de atún rojo en el Mediterráneo, se ha dificultado a su vez el control y la vigilancia de la pesquería, así como la obtención de datos sobre las capturas, origen geográfico, la estimación del esfuerzo de pesca y la información sobre la distribución de la talla de los peces capturados. Hecho que dificulta las evaluaciones por parte de los científicos y refleja el poco control y vigilancia sobre las poblaciones de atún rojo del Atlántico oriental y del Mediterráneo.

Por todo esto, debe mejorarse el control y la vigilancia, y aplicar todas las medidas necesarias para asegurar la recuperación de la población a niveles saludables en el menor tiempo posible.

Además, los responsables políticos deberían ofrecer una repartición justa y equitativa del derecho de pesca de atún rojo entre las diferentes modalidades pesqueras existentes en nuestro litoral, en función de los criterios ambientales, sociales, económicos y del cumplimiento de la normativa, puesto que hoy en día, se trata de una verdadera injusticia social a favor de la gran industria pesquera.

El engorde de atún en jaulas: Aparte de los impactos mencionados anteriormente relativos a la pesca, el engorde de atún rojo en jaulas en la mar no está exento de problemas. Los atunes engordados en estas instalaciones acuícolas en el Mediterráneo provienen de individuos salvajes capturados en el medio natural mediante grandes buques de cerco industrial. La pesca de atún rojo por parte de estos buques, que han estado operando en condiciones de sobrecapacidad pesquera durante muchos años, y que han recibido gran parte de las subvenciones públicas para capturar una especie amenazada, ha resultado ser completamente insostenible desde un punto de vista ambiental, pero también social y económico. La mayor parte de los beneficios se han quedado en pocas manos, y la repartición de la riqueza (de un recurso público como el atún rojo), no se ha distribuido de manera equitativa entre las comunidades pesqueras.

Por el lado ambiental, cabe destacar que para alimentar a los atunes enjaulados se necesita aportar grandes cantidades de proteínas animales. Para engordar 1 kg de atún se necesita entre 10 y 20 Kg de biomasa procedente de otras pesquerías, generalmente de especies que se encuentran en la base de la cadena alimentaria, y que constituyen el sustento de todo el ecosistema marino. Por lo que su explotación puede participar activamente en la sobre-pesca, tanto en aguas europeas cómo en terceros países.

De hecho, a lo largo de toda la guía, ya se ha mencionado que la acuicultura de peces en lo alto de la cadena trófica resulta claramente insostenible, pero el caso de atún rojo es posiblemente el más extremo. Este modelo acuícola sería el equivalente en tierra a engordar leones o tigres en cautiverio para alimentar a los humanos. Algo que parecería aberrante en ganadería, pero que en cambio se permite en la mar, en parte, gracias al respaldo político que esta industria recibe.

Estado de las poblaciones: El atún rojo está clasificado por la UICN como especie En peligro de extinción. En el Mar Negro, las últimas capturas declaradas datan de principios de los 60s, aunque según el STECF se han registrado unos pocos especímenes capturados desde 2007, tras más de 40 años de ausencia. En el Atlántico oeste y este (incluyendo el Mediterráneo) la UICN considera que la biomasa de las poblaciones de atún rojo ha decrecido al menos un 51% desde 1970.

Tras años de intensa sobre-pesca, y tras considerarse un recurso al borde del colapso, actualmente se observa que el estado de las poblaciones de atún rojo en el Atlántico este y Mediterráneo ha mejorado desde la última evaluación de ICCAT en 2010, aunque siguen habiendo incertidumbres considerables no cuantificadas. En cualquier caso, el atún rojo continúa siendo una especie sobreexplotada y existe riesgo de colapso. Deberá transcurrir todavía un largo camino antes de que el estado de sus poblaciones pueda ser considerado consistente con los objetivos de conservación de ICCAT. De hecho, con las medidas actuales, los científicos estiman en un 60% la posibilidad de recuperación del atún rojo para el año 2020.

Con respecto a la subespecie de atún rojo presente en el Pacífico, se estima que la población ha descendido un 96% tras décadas de intensa sobre-pesca, y que la especie está siendo sobreexplotada.

¿Sabías qué? La mayor parte del atún rojo capturado se destina al mercado japonés, donde alcanza un elevadísimo valor comercial. De hecho, el 4 de enero de 2012, la lonja de pescados de Tsukiji en Tokio, la mayor del mundo, vendió un atún rojo de 269 kilos por la cifra récord de 56,49 millones de yenes (más de 569.000 euros). El ejemplar, que fue capturado en aguas de la provincia de Aomori (norte de Japón), superó el anterior precio máximo registrado en este mercado el año anterior, cuando se pagó por un atún rojo más de 327.000 euros.

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Ecologistas en Acción agradece la reproducción y divulgación del contenido de este libro siempre que se cite la fuente: Chaparro, L. 2014. Sin mala Espina, Guía de Consumo Responsable de Pescado y Marisco. Ecologistas en Acción. Ed. Libros en Acción.