Bacalao

Bacalao Ecologistas en Acción

Biología y hábitat: El bacalao (Gadus morhua) pertenece a la familia de los gádidos, pariente de las merluzas. Es un pez de cuerpo y cabeza alargados, y como características diferenciables posee un barbillón en la mandíbula inferior y una cola redondeada. Su dorso está recubierto de manchas y aunque la coloración puede variar en función del hábitat, es de color verdoso con tonos dorados y el vientre plateado. Puede medir hasta 2 metros de longitud y pesar 96 kg, aunque los individuos capturados generalmente no superan los 20 kg.

Los adultos viven ligados al fondo marino, generalmente en profundidades entre 150 y 200 m, mientras que los juveniles ocupan aguas más someras, y aunque es de hábitos sedentarios, el bacalao realiza migraciones asociadas a la reproducción y a la alimentación. Es una especie voraz y omnívora que se alimenta de invertebrados y peces, incluyendo juveniles de bacalao.

El bacalao es una especie de crecimiento lento que puede vivir más de 20 años. El tamaño de primera madurez varía considerablemente en función de la población, aunque de media se sitúa entorno los 67 cm en hembras y los 75 cm en machos, a edades comprendidas entre los 5 y 7 años. La época de puesta, aunque también variable en función de la zona, tiene lugar generalmente desde finales de febrero a mayo.

Distribución: Se distribuye por al Atlántico Norte, desde Norteamérica hasta la península ibérica, y en el Ártico.

Pesca/Cultivo: Su captura se realiza principalmente por las flotas de arrastre, pero también cerco, palangre, redes de enmalle, y en menor medida de pesquerías tradicionales mediante trampas y líneas de mano. La mayor parte del bacalao comercializado en España procede de la pesca en los mares del norte, en especial de países como Dinamarca o Noruega. Por último, una parte incipiente procede de la producción acuícola en Noruega y Escocia.

Debido a su importancia comercial y al declive de las poblaciones a nivel global, el bacalao está sujeto a varias regulaciones. Entre ellas, un plan de gestión plurianual en las poblaciones más importantes de la Unión Europea, el sistema de cuotas en el área del Atlántico noreste, así como una talla mínima legal de nivel comunitario.

Comercialización: Tradicionalmente el bacalao se ha comercializado salado y desecado con diferentes calidades, pero en la actualidad se puede encontrar fresco, refrigerado, congelado o ahumado, ya sea entero, en lomos, troceado, etc. Además, también se comercializan los huevos y el hígado de bacalao, con el que se obtiene aceite.

De hecho el bacalao es una de las especies con una mayor tradición comercial debido a la posibilidad de conservar su carne salada o desecada.

Valor comercial: Elevado.

Posibles confusiones: En los mercados podemos encontrar otras especies de bacalao de importación y de menor valor comercial, entre ellas el bacalao del Pacífico o bacalao de Alaska (Gadus macrocephalus) y el bacalao de Groenlandia (Gadus ogac), tanto en fresco, como en otras presentaciones. Pero en otras ocasiones el bacalao puede substituirse por otras especies, llegando a constituir un verdadero fraude.

En los puntos de venta pueden existir substituciones con otras especies de su misma familia como el abadejo (Pollachius pollachius), la bacaladilla (Micromesistius poutassou) o el carbonero (Pollachius virens), con las que comparten ciertas similitudes morfológicas.

Pero en otras ocasiones no se trata de una simple confusión entre especies de la misma familia, sino de un verdadero fraude. Entre muchos de los engaños detectados por varias investigaciones realizadas con muestras de ADN, el más común está asociado a la venta de productos ahumados, rebozados, empanados, etc., donde bajo el nombre de bacalao se comercializan otras muchas especies, algunas tan distintas como el panga.

Estas mismas pruebas de ADN también desvelaron que algunos de los peces etiquetados como “bacalao pescado de forma sostenible en el Pacífico” eran en realidad bacalao sobrepescado en el Atlántico. De esta forma los estafadores se están aprovechando del deseo que tienen sus clientes de comprar pescado capturado de forma sostenible.

Impactos y amenazas: Tras siglos de explotación, las poblaciones de bacalao se vieron rápidamente afectadas por el desarrollo de la flota industrial a finales de la década de los 50s. Como resultado, hoy en día la gran mayoría de los stocks en aguas europeas están sobreexplotados. Así pues, para frenar este declive y con la intención de recuperar las poblaciones de bacalao, la Unión Europea ha aplicado varias medidas restrictivas sobre su pesca, hasta el momento con poco éxito.

En diciembre de 2008, la UE aprobó un segundo plan de gestión para las principales poblaciones de bacalao (Council Regulation (EC) nº 1342/2008), tras reconocer que el primer plan puesto en marcha en 2004 no había sido ni remotamente suficiente para reducir la mortalidad por pesca a los niveles exigidos. Además, cabe tener en cuenta que las capturas muy frecuentemente superan los límites máximos permitidos por la UE, límites que a su vez, son muy superiores a los recomendados por los científicos. Según OCEANA (2012), en ciertas zonas, concretamente en el Mar del Norte, Mar de Irlanda, oeste de Escocia y Kattegat, mientras los científicos han recomendado durante más de ocho años consecutivos el cierre de las pesquerías por encontrase el recurso fuertemente sobreexplotado, los políticos han establecido límites de pesca ignorando estas recomendaciones.

Por otro lado, se ha establecido en aguas comunitarias una talla mínima de captura de 35 cm de longitud. Ahora bien, el bacalao es sexualmente maduro cuando supera los 67-75 cm, sin embargo se permite capturar y desembarcar ejemplares con tallas muy inferiores a las de primera madurez sexual, hecho que afecta negativamente al número de bacalaos que alcanzan la edad de reproducción y altera la mortalidad natural de la especie. Como resultado, y como sucede con otras especies tratadas en esta guía, la elevada presión pesquera -de adultos e inmaduros-, ha provocado una disminución muy considerable de la edad y del tamaño del bacalao y por tanto, la capacidad de regeneración del recurso a parte de ser lenta, se ve muy perjudicada.

Por todo esto, en numerosas zonas la biomasa de reproductores es particularmente baja y las tasas de descartes elevadas (especialmente de ejemplares inmaduros). Si además de estos factores añadimos la poca selectividad de numerosas flotas, la pesca accidental de bacalao por otras pesquerías, la falta de un control sobre las capturas y de una correcta gestión sobre este recurso, etc., los impactos sobre las poblaciones de bacalao y sobre todo el ecosistema pueden llegar a ser más que considerables.

Como recuerdo histórico, cabe mencionar que en 1992 la pesca de bacalao en Canadá se suspendió por la destrucción de sus poblaciones reproductoras, según el ICES, 20 años más tarde la población no se ha recuperado, y su pesca en esas aguas continúa cerrada.

Como último punto, cabe mencionar que la producción acuícola de bacalao conlleva también impactos negativos, puesto que su cultivo precisa de harinas y aceites de pescado procedentes de pesquerías salvajes. Los escapes de adultos y huevos pueden además afectar gravemente a las poblaciones salvajes.

Estado de las poblaciones: El bacalao está catalogado por la UICN como especie Vulnerable a la extinción. Desde principios de 1970 el bacalao del Mar del Norte ha disminuido casi un 90%. Entre las poblaciones del Atlántico noroeste, cinco han experimentado reducciones aún mayores, con descensos en los intervalos de tiempo de tres generaciones (unos 30 años) de hasta un 99% (Hutchings, 2005).

Actualmente, y con la excepción de algunas poblaciones de bacalao del Ártico noreste, Islandia, Mar Céltico y Mar Báltico, todas las demás poblaciones en el Atlántico noreste están sobreexplotadas (STECF, 2012). En otras zonas, como en el Golfo de Vizcaya o aguas portuguesas, no hay datos suficientes para poder proporcionar una evaluación sobre el estado de sus poblaciones.

De hecho, si se analiza desde un punto de vista global la situación del bacalao es muy crítica, con el 88% de las poblaciones sobreexplotadas y el 30% en peligro de colapso.

¿Sabías qué?  El bacalao seco permitió durante siglos a numerosas poblaciones continentales europeas disponer de reservas proteínicas. De hecho muchos de los viajes de los navegantes ibéricos no habrían sido posibles sin contar con este producto, y ya en el siglo XVIII, los pescadores vascos navegaban hasta Terranova para su captura.

Continuar leyendo Sección IV – Algunas fichas: Merluza europea común.

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