Boquerón/Anchoa

boquerón Ecologistas en Acción

Biología y hábitat: El boquerón (Engraulis encrasicolus), comúnmente denominado también anchoa, pertenece al conocido grupo del pescado azul. Es un pez de pequeño tamaño, de cuerpo delgado y su color es azul verdoso en el dorso, plateado en los laterales y más claro en el vientre. El hocico tiene un aspecto puntiagudo y sus nombres vernáculos no dejan lugar a duda ¡tiene una boca enorme!

Se trata de un pez que generalmente vive un máximo de 5 años. Puede alcanzar los 20 cm, aunque los ejemplares capturados no suelen superar los 19 cm. Los boquerones alcanzan la madurez sexual al año de edad, cuando miden 11 cm aproximadamente.

Al igual que otros peces de su misma familia (engraulidos), vive en mar abierto y frecuentemente forma importantes bancos de peces. Los boquerones efectúan migraciones verticales diarias, durante el día se encuentran en aguas más profundas formando bancos, donde se alimentan, y por la noche suben a superficie donde se dispersan.

Junto con las sardinas, arenques, y otros peces de pequeño tamaño, el boquerón forma parte de la presa de muchos otros peces y mamíferos marinos, jugando un rol esencial en la cadena trófica marina.

Distribución: Se distribuye por la costa este del Atlántico, desde Noruega hasta la Ciudad del Cabo en Sudáfrica, penetrando en todo el Mediterráneo y el Mar Negro.

Pesca: A nivel comunitario, su captura se realiza principalmente en aguas mediterráneas y en la costa atlántica de Portugal, España y Francia, mediante redes de enmalle, arrastre pelágico (este último está prohibido en numerosas zonas de pesca para esta especie), pero sobretodo mediante cerco, siendo habitual su pesca durante la noche mediante cerco con luz.

Las capturas nacionales presentan un marcado carácter estacional, concentrándose principalmente en los meses de abril a julio, cuando proceden del Cantábrico en lo que se denomina “costera de la anchoa”. El resto del año también encontramos en nuestros mercados anchoas nacionales procedentes del Mediterráneo, o de las importaciones de países intracomunitarios, principalmente Francia e Italia, así como Marruecos.

La captura de boquerón en la Unión Europea está regulada por el sistema de cuotas en el área del Atlántico noreste, así como una talla mínima legal de pesca.

Comercialización:  Como el resto de las especies de pescado azul, debido al elevado contenido en grasa, la forma habitual de comercialización en los mercados es en fresco y entero. Pero dentro del mercado también existe una gran variedad de presentaciones: semiconserva, salazones, ahumados, o encurtido, este es el caso de los conocidos “boquerones en vinagre”.

Valor comercial:  Bajo/Medio. Su carne es muy apreciada y se trata de una de las especies de mayor importancia económica en nuestro país.

Posibles confusiones: Los boquerones congelados suelen destinarse a carnada, y en el caso de destinarse para consumo humano suelen corresponder a otras especies diferentes a la anchoa aquí tratada, capturadas en su mayoría por flotas industriales en mares lejanos.

Este es el caso por ejemplo de la anchoíta argentina (Engraulis anchoíta), procedente de pesquerías de Sudamérica y que entra en nuestro país congelada o, en mayor medida, en salazón para su posterior transformación en semiconserva. Así como la anchoíta japonesa (Engraulis japonicus) o la anchoíta de Australia (Engraulis australis), entre otras variedades.

Impactos y amenazas: Hoy en día se sabe que las poblaciones de boquerón fluctúan a lo largo del tiempo, pero con demasiada frecuencia la biomasa de esta especie disminuye drásticamente a causa de la combinación de una pesca excesiva y de pequeñas alteraciones medioambientales.

Si a este hecho añadimos que el boquerón, incluso siendo una especie de crecimiento rápido que alcanza la madurez sexual al año de edad (cuando mide en torno los 11 cm de largo), se captura frecuentemente cuando todavía es inmaduro, el impacto de su pesca sobre la población es aún mayor. Además, la captura de juveniles no sólo pone en peligro la capacidad reproductora de la población, sino que merma la propia rentabilidad económica de las pesquerías.

Así pues, la talla mínima autorizada establecida de 9 a 12 cm en función del caladero, no garantiza la protección de los inmaduros, motivo por el que además de evitar la sobre-pesca y la pesca ilegal existente sobre este recurso en numerosas zonas de pesca, es necesario que se establezcan serias medidas para proteger a los reclutas. Como por ejemplo, aumentar la talla mínima de captura y establecer vedas biológicamente fundamentadas.

Estado de las poblaciones: Entre los años 1990 y 2001, las capturas de boquerón en el Golfo de Vizcaya fluctuaron, pero más o menos se mantenía altas, hasta que cayeron drásticamente y la pesquería se colapsó en el 2002. A partir de ese momento la biomasa de esta especie ha estado por debajo de la biomasa de precaución establecida. En el 2005, el ICES llegó a clasificar de mermada la capacidad reproductiva de esta pesquería. Así pues, tras el colapso causado por el bajo nivel de la población de boquerón en el Golfo de Vizcaya, se estableció una veda que duró unos cuatro años (durante la segunda mitad del año 2005 y desde julio del 2006 hasta febrero del 2010). Actualmente, gracias a las medidas de gestión establecidas, el aumento de la biomasa de anchoas del Golfo de Vizcaya indica una recuperación de la población.

En el caso del Mediterráneo, las principales poblaciones de peces pelágicos pequeños (sardina y boquerón) se consideran plenamente explotadas o sobreexplotadas (FAO, 2012), y en algunos casos se ha llegado incluso al colapso de la pesquería, como es el caso del Mar de Alborán, donde las capturas se redujeron drásticamente y la pesquería colapsó en 1982. En otras zonas del Mediterráneo, que incluyen el norte del Mar Alborán, el Mar Balear, la costa catalana y de Levante, las poblaciones están sobreexplotadas (STECF, 2012). De hecho, las capturas de boquerón empezaron a disminuir en el año 1994 y ahora están en niveles similares al de la década de los 70s, muy bajos, y si bien parece que actualmente la biomasa se está recuperando, los organismos científicos competentes recomiendan que no se incremente el esfuerzo de pesca sobre esta especie.

¿Sabías qué? ¿En qué quedamos, se llama boquerón o anchoa? De hecho, aunque el boquerón es ampliamente conocido bajo la denominación de anchoa, este último nombre corresponde teóricamente al producto obtenido tras el tratamiento en salazón del boquerón, aunque en numerosas zonas de la península se utilizan los dos términos indistintamente para nombrar a este pescado, sea en fresco o en conserva.

Continuar leyendo Sección IV – Algunas fichas: Panga.

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