Langostinos tropicales

Langostinos tropicales

Los langostinos tropicales (denominados camarones en la mayoría de países latinoamericanos) procedentes de las pesquerías en aguas cálidas o de la acuicultura a escala industrial, abundan en nuestros mercados, y aunque son similares a los langostinos europeos, son fácilmente diferenciables por tener un precio menor.

  • Langostino jumbo o langostino tigre gigante (Penaeus monodon), también comercializado con el nombre de camarón gigante, gamba gigante o gambita jumbo. Es el de mayor tamaño, pudiendo alcanzar los 33 cm. Dependiendo del sustrato, alimento y turbiedad del agua, los colores del cuerpo varían entre el verde, café, gris, azul y posee bandas transversales de colores que se alternan entre azul o negro y amarillo. El langostino jumbo puede proceder de la pesca de arrastre en el oeste del Océano Índico-Pacífico y este de África, o de la acuicultura, pues es la segunda especie de langostino más cultivada. Los países productores más importantes son Tailandia, Vietnam, Indonesia e India.
  • Langostino tigre marrón (Penaeus esculentus), presenta un cuerpo con bandas muy marcadas, se considera endémico de las aguas australianas y procede mayoritariamente de la zona Índico-Pacífico; el langostino tigre verde (Penaeus semisulcatus) muy extendido, procedente del este de África, norte de Australia, Japón e India y del que se comercializan casi exclusivamente las colas; y el langostino tigre japonés (Marsupenaeus japonicus), procedente de las pesquerías de arrastre en la región Índico-Pacífico o del cultivo en Japón, y en menor medida del cultivo en España.
  • Langostino blanco o camarón blanco (Penaeus (Litopenaeus) vannamei), carece de bandas atigradas como las anteriores especies, su color es normalmente blanco translúcido, aunque puede cambiar dependiendo del sustrato, la alimentación y la turbidez del agua. El langostino blanco comercializado procede de la pesca de arrastre en el este del Océano Pacífico o bien de la acuicultura, siendo ésta la especie de langostino más cultivada en el mundo. Los principales países productores son China, Tailandia, Indonesia, Brasil, Ecuador y México. Su comercialización en los mercados europeos tiene multitud de variantes: congelado, entero, colas, etc.

Impactos de la pesca: Uno de los mayores problemas ligados a la pesca de langostinos es el gran impacto que causan sobre el conjunto del ecosistema marino, especialmente en aguas cálidas, pues en algunas pesquerías tropicales de arrastre se puede llegar a tirar por la borda hasta el 96% de las capturas, miles de peces y otros organismos marinos que son devueltos al mar generalmente muertos. De hecho, están clasificadas como las pesquerías más insostenibles a nivel mundial.

Impactos del cultivo: Hoy en día, más de la cuarta parte de langostinos comercializados provienen de la industria acuícola y el 99% de su producción tiene lugar en las zonas litorales de países en vías de desarrollo (FAO, 2011). El progreso de esta industria, en vez de generar beneficios allí donde se ha instalado ha ocasionado grandes impactos ecológicos y sociales. Según la FAO, su expansión ha destruido en los últimos 20 años a nivel global prácticamente una cuarta parte de los manglares y otros ecosistemas litorales de gran valor ecológico. Hecho que afecta a la supervivencia de millones de personas que dependen del buen estado de salud de este ecosistema para abastecerse de productos de primera necesidad.

La acuicultura intensiva de langostinos participa, a su vez, en la sobreexplotación de los recursos pesqueros salvajes en otras zonas del planeta, puesto que para su cría se utilizan piensos y harinas obtenidas de la transformación de especies salvajes de poco valor comercial pero de gran valor ecológico. Pero en esta industria también se suelen utilizar antibióticos, plaguicidas, fungicidas, alguicidas, etc., así como conservantes para el transporte y la comercialización de los langostinos. Además de las consecuencias ambientales que estos químicos ocasionan, destaca también el efecto incierto sobre la salud del consumidor.

A todo esto se debe añadir que cada vez más, surgen nuevas marcas de langostinos tropicales certificadas como ecológicas que no cumplen con los estándares relacionados con la responsabilidad social, ni con los derechos humanos. Para Ecologistas en Acción ¡esto no tiene por qué ser así! Existen métodos de producción sostenibles que son beneficiosos para las comunidades locales y no dañan el medio ambiente. Para hacer esto posible debemos exigir a nuestros comercios que los productos que nos venden hayan sido producidos éticamente, desde un punto de vista social y ambiental.

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