Mejillón

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Biología y hábitat: El mejillón (Mytilus galloprovincialis) es un molusco bivalvo de agua fría, de gran popularidad y fácilmente reconocible. Su concha es de color negro o violáceo en el exterior y azul-grisáceo en el interior. Las hembras poseen una carne de color rojizo y los machos naranja pálido.

Los mejillones se fijan a las rocas (cuando se trata de mejillones de cultivo en sustratos artificiales), donde viven formando comunidades más o menos numerosas a poca profundidad. Se encuentran preferiblemente en zonas muy batidas por la marea y con mucha materia orgánica en suspensión, de la cual se alimentan mediante la filtración. Su capacidad de filtración es tal que llegan a bombear hasta 8 litros por hora.

Los individuos procedentes del cultivo suelen medir como máximo 15 cm, siendo más frecuente las tallas comprendidas entre los 5-9 cm, mientras que los mejillones que crecen de forma natural en las rocas suelen ser más pequeños. Alcanzan la madurez sexual al primer año de edad y pueden vivir hasta los 24 años, aunque la mayoría de mejillones cultivados se comercializan antes de los 2 años de edad.

La época reproductora es muy amplia y viene marcada por las condiciones climáticas, aunque en líneas generales se puede decir que los periodos más intensos son los meses de febrero a abril.

Distribución: Se distribuye por el Atlántico, desde el Mar del Norte, hasta las costas marroquíes y por el Mar Mediterráneo.

Pesca/Cultivo: Desde hace años, es el molusco más cultivado en Europa, así pues, la casi totalidad del mejillón comercializado procede del cultivo (como sucede con las ostras y las almejas), concretamente de la miticultura, y que consiste en la fijación de juveniles de mejillón, engorde y finalmente cosecha. Los países productores más importantes de la Unión Europea son los Países Bajos, Francia y España (principalmente Galicia).

El cultivo de mejillón en las rías gallegas se inició en los años cuarenta, pero el desarrollo de esta industria no comenzó hasta mediados de los setenta. Hoy en día Galicia produce el 80% del mejillón comercializado en España. El resto del mejillón nacional procede del cultivo en el Mediterráneo y sólo una pequeña porción corresponde al mejillón salvaje capturado mediante marisqueo.

De hecho, el mejillón cultivado en Galicia fue considerado tradicionalmente como mejillón Atlántico (Mytilus edulis), sin embargo, estudios científicos han llevado a identificarlo como mejillón común (Mytilus galloprovincialis).

Por otro lado, y aunque diversas publicaciones como el Libro Blanco de la Acuicultura en España señalan que el mejillón cultivado en Cataluña es el mejillón Atlántico (Mytilus edulis), realmente, la especie cultivada en las costas catalanas y valencianas es el mejillón común (Mytilus galloprovincialis) (DGPA-JA, 2006). En definitiva, la especie más cultivada, tanto en Galicia como en el Mediterráneo, corresponde al mejillón tratado en esta ficha y no al mejillón del Atlántico (aunque ambas especies son biológica y morfológicamente muy similar).

Comercialización: El mejillón se comercializa de multitud de formas, vivo, pasteurizado, congelado con su concha, carne cocida y congelada, empanado o en conserva.

La gran mayoría de mejillones frescos comercializados en España proceden de Galicia. Esta comunidad cuenta además con una Denominación de Origen Protegida “Mexillón de Galicia”. El resto procede de la costa mediterránea (mayoritariamente de Cataluña, Valencia y Baleares) o de las importaciones de la Unión Europea (principalmente Francia e Italia). Mientras que los mejillones congelados o transformados, en cambio, pueden tener orígenes mucho más lejanos, como por ejemplo Chile o Nueva Zelanda.

Valor comercial: Bajo. A finales del siglo XIX la cría de mejillones se fue desarrollando, convirtiéndose en una fuente barata de proteínas. Hoy en día continúa siendo un plato muy popular y a un precio asequible.

Posibles confusiones: En nuestros comercios podemos encontrar otra especie muy similar a la anterior y cuya captura procede casi exclusivamente del marisqueo, es el mejillón Atlántico (Mytilus edulis). Su concha es de color negro con tonalidades púrpuras, azules o marrones en el exterior, ocasionalmente con bandas radiales, y gris azulado nacarado en el interior. Ambos mejillones son muy similares tanto en aspecto como en calidad.

Impactos y amenazas: Aunque para el cultivo de mejillón no es necesario suministrar alimentos de manera artificial, no es un modelo de acuícola exento de impactos. Para poder cultivar mejillones es necesario abastecerse de semillas, es decir juveniles de mejillón. Hoy en día, cerca del 70% de estos juveniles se extraen del medio natural a lo largo de la costa, para luego fijarlos y engordarlos en las bateas (balsas flotantes donde se cultiva al mejillón), o en los otros sistemas de cultivo existentes. Así pues, cuando la extracción de juveniles de los bancos naturales es excesiva o no se gestiona de manera correcta, puede debilitar el desarrollo de las poblaciones salvajes en su distribución natural.

Además, si nos referimos al cultivo propiamente dicho, los impactos pueden ser notables, puesto que debajo de las zonas de cultivo se acumulan grandes cantidades de materia orgánica procedentes de los mejillones y de las propias actividades del cultivo, causando una deposición que se acumula en el lecho marino. Este hecho provoca una substitución de la fauna original, desplazando especies como el rodaballo, la sepia o la solla, por otro tipo de fauna de comportamiento carroñero, como pueden ser la nécora, el camarón o el mújel. Afectando en mayor o menor medida al equilibrio del ecosistema, o de las actividades pesqueras y marisqueras de la zona.

Teniendo en cuenta que el mejillón es un crustáceo con una gran capacidad de filtración (puesto que pueden bombear hasta 8 litros por hora), el cultivo de elevadas densidades de mejillón puede llegar a tener impactos importantísimos sobre el medio. En la Ría de Arousa (Galicia), por ejemplo, existen más de 2.000 bateas, cada batea filtra en promedio 200 toneladas de agua al día y retiene un 60% de las partículas y del plancton. Lo que equivaldría a media tonelada de partículas y plancton al día, o a cuatrocientas mil toneladas al año. Dicho de otro modo, el cultivo de grandes densidades de mejillón extrae del medio natural elevadísimas cantidades de alimento, compitiendo directamente con la disponibilidad de comida para infinidad de larvas de otras especies marinas.

Por todo esto, es necesario realizar buenos estudios de impacto ambiental, aplicar el principio ecosistémico en la gestión del litoral y de las diferentes actividades que se llevan a cabo en él, para poder gozar de cultivos compatibles con la consecución de un buen estado de salud de nuestro litoral.

Estado de las poblaciones: No existen evaluaciones sobre la especie, pero como otros crustáceos que viven fijados en las rocas a lo largo del litoral, a parte de las capturas para abastecer de juveniles a la acuicultura, la extracción sin ningún tipo de control y reglamentación sobre el mejillón es común. Por lo que en algunas zonas, la exhaustiva explotación junto con las variables ambientales pueden llegar a disminuir considerablemente los bancos naturales del mejillón.

¿Sabías qué? El mejillón es un producto que ha estado ligado desde épocas remotas a los diferentes pobladores de las zonas costeras de Galicia. Las primeras evidencias claras de su aprovechamiento por el hombre se remontan a los asentamientos celtas en la costa gallega. Pero a partir de ese primer testimonio, hace 2.400 años aproximadamente, el aprovechamiento y consumo de mejillón es un hecho continuo en las poblaciones costeras.

Continuar leyendo Sección IV – Algunas fichas: Berberecho.

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Ecologistas en Acción agradece la reproducción y divulgación del contenido de este libro siempre que se cite la fuente: Chaparro, L. 2014. Sin mala Espina, Guía de Consumo Responsable de Pescado y Marisco. Ecologistas en Acción. Ed. Libros en Acción.