Panga

panga resum

Biología y hábitat: El panga (Pangasius hypophthalmus) es un pez de agua dulce, perteneciente a la familia de los pangásidos. Su cuerpo tiene una forma que recuerda a la de los tiburones, la aleta dorsal es muy pronunciada, y su color es azul oscuro o gris ceniza y la zona ventral de color blanco. Su crecimiento es rápido y puede llegar a medir más de un metro y superar los 40 kg de peso.

El panga es un pez omnívoro que realiza migraciones reproductivas complejas y de larga distancia, pues es capaz de recorrer varios cientos de kilómetros. Nace en un sitio, migra y crece en otro, y cuando alcanza la madurez sexual regresa para reproducirse en su lugar de origen, a los 2 años de edad en los machos y 3 años en las hembras. Llegando a poner hasta un millón de huevos y reproducirse dos veces al año.

Esta especie, además de una elevada capacidad reproductora, posee una gran adaptabilidad ambiental, puesto que puede vivir en ríos y lagos con niveles muy bajos de oxígeno y muy contaminados.

Distribución: Se distribuye en los cursos de agua de las regiones asiáticas entre Tailandia, Camboya, China, Vietnam y Laos. Pero debido a su adaptabilidad a la acuicultura, se ha introducido voluntariamente en Bangladesh, Myanmar, Filipinas y Singapur.

Pesca/Cultivo: Se pesca en ríos y lagos, principalmente en el río Mekong -uno de los ríos más contaminados del planeta situado entre Vietnam y China-, donde se ha producido una de las pesquerías continentales más importantes del mundo. Así mismo, su pesca es muy apreciada en la pesca deportiva, y se ha creado una industria turística en torno a esta especie.

Sin embargo la gran mayoría del panga que llega a nuestros mercados procede de la acuicultura, donde se cultiva en cajas flotantes en ríos, charcas… o mayoritariamente en balsas escavadas en tierra, a partir de larvas producidas en criaderos o de juveniles procedentes del medio natural, y en densidades muy elevadas, pues en estas balsas se confinan gran cantidad de pangas con el fin de incrementar la producción.

Comercialización: En los últimos 10 años el panga ha pasado de ser un pescado casi desconocido, a ser uno de los productos de la pesca más comercializados en el mundo. Hoy en día llega a nuestros comercios principalmente en forma de filetes blancos y sin espinas, congelado o fresco tras ser descongelado.

En España, se ha llegado a importar cerca de medio millón de toneladas al año, colocándose junto con Rusia, Alemania, Holanda y Polonia, entre los países del mundo que más panga importan.

Posibles confusiones: En los mercados se puede ver en algunas ocasiones el panga bajo el nombre de “basa superior”. Esta denominación se utiliza para diferenciarlo del basa (Pangasius bocourti), otra especie de la misma familia que el panga (Pangasiidae) y cuya carne se considera de menor calidad. Aunque ambas especies son “verdaderos” pangas.

En otras ocasiones podemos encontrar bajo el nombre de panga otras especies que nada tienen que ver con él, y que se encuentran muy alejadas taxonómicamente y geográficamente, este el caso del pez espárido nativo del sureste del Océano Atlántico y del suroeste del Índico, conocido vulgarmente en Sudáfrica como panga (Pterogymnus laniarius), hecho que también puede crear confusión.

Pero en otros casos las substituciones son un verdadero fraude intencional. Esto sucede cuando se comercializan filetes de panga como si fueran gallos, lenguados, bacalao, etc., todas ellas especies de mayor valor comercial. Fraudes que benefician a los comerciantes, pero en ningún caso a los consumidores.

Impactos y amenazas: Los impactos ambientales y sociales derivados del cultivo de panga son elevados. En los ríos autóctonos, las poblaciones salvajes de panga están sobreexplotadas, principalmente a causa de la captura de alevines y juveniles para su uso en acuicultura.

Como resultado de la gran presión que recae sobre esta especie, las pesquerías locales se han reducido en más de un 90% desde el 1980. Esta reducción -y en algunas zonas eliminación- de las poblaciones locales de panga, conlleva un gran impacto social y económico, puesto que se está eliminando la fuente de alimentación de numerosas comunidades locales. A su vez, se está alterando gravemente el equilibrio natural de las poblaciones de peces, generando un impacto ambiental considerable en los ríos y lagos donde se distribuye. Por otro lado, en las cuencas hidrográficas donde la especie ha sido introducida intencionalmente, los impactos sobre la variabilidad genética de otras variedades de panga nativas, o los efectos sobre las comunidades acuáticas, pueden llegar a ser muy negativos.

Cabe destacar que el cultivo de panga está ganando terreno a la agricultura, cambiando los usos del suelo, modificando el caudal del agua y la forma natural de los ríos, como sucede por ejemplo en el río Mekong. El aumento de este modelo acuícola intensivo conlleva una mayor deforestación y a la importación de piensos para su alimentación. Piensos que proceden de las pesquerías salvajes, o bien del cultivo de soja o maíz, que en ocasiones pueden proceder de cultivos transgénicos. Así pues, a parte de los impactos que pueden derivarse del cultivo y uso de organismos modificados genéticamente, una parte considerable de los recursos naturales ya no se destinan a la alimentación humana directa, sino a la transformación para la alimentación y engorde en acuicultura de estos peces.

Actualmente, para inducir el desove de las hembras de panga en cautiverio, éstas se tratan con hormonas deshidratas de mujeres embarazadas. Este método ha reducido considerablemente los costes de producción, pero conlleva a su vez otros impactos asociados, puesto que el incremento de la producción de panga conduce a una mayor presión sobre la pesca de alevines o juveniles salvajes para posterior engorde en acuicultura, y aumenta la necesidad de alimento y de productos químicos asociados a su cultivo.

Con todo esto, hay que añadir que el consumo de panga tiene además asociada una elevada huella de carbono, puesto que debe recorrer grandes distancias para llegar hasta nuestro plato. Pero posiblemente, desde el punto de vista ambiental, los mayores impactos del cultivo de panga vienen dados por la contaminación que genera esta actividad, pues durante su producción se utilizan químicos, medicamentos, hormonas… y se liberan cantidades importantes de nitrógeno, fósforo y otros elementos que acaban afectando al ecosistema acuático. Si tenemos además en cuenta que el río Mekong -donde se cultiva la gran mayoría del panga- es uno de los ríos más contaminados del planeta, surgen así mismo dudas sobre la calidad y las consecuencias sobre la salud del consumidor.

Estado de las poblaciones: Debido a la gran presión que recae sobre las poblaciones salvajes de panga, principalmente a causa de la extracción de alevines y juveniles para su cultivo en acuicultura, a la sobre-pesca, pero también debido a la degradación de su hábitat (incluyendo cambios en la calidad y disminución del caudal), las pesquerías locales se han reducido drásticamente, y actualmente la UICN ha clasificado esta especie como En peligro de extinción.

¿Sabías qué? En 2010, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) analizó 23 muestras de panga en las que encontró niveles elevados de pesticidas y mercurio, que aun estando dentro de los límites legales, la organización recomendó -como medida de precaución- no consumir este producto más de una vez por semana. En concreto se encontró trifluoralina, un herbicida prohibido en Europa. A su vez, en otros estudios de investigación realizados se han encontrado substancias nocivas en el panga, y aunque en pocas cantidades, es posible que un consumo elevado pueda conllevar efectos no deseados en la salud del consumidor. Así mismo, el uso de antibióticos durante su cultivo podría generar otras consecuencias negativas sobre la salud, como problemas asociados a la resistencia de las personas frente a los antibióticos.

Por todo esto y tras las sospechas que giran en torno a este producto, por todo el territorio español van surgiendo iniciativas y en algunos comedores escolares se ha eliminado al panga del menú por la posibilidad de que los filetes contengan trazas de contaminantes y por su bajo nivel en Omega 3.

Continuar leyendo Sección IV – Algunas fichas: Salmón.

• • • •

Para adquirir la guía y acceder a todo su contenido visita la sección Te Quiero.

Ecologistas en Acción agradece la reproducción y divulgación del contenido de este libro siempre que se cite la fuente.