Sardina

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Biología y hábitat: La sardina (Sardina pilchardus) es un pequeño pez de cuerpo alargado que puede alcanzar como máximo los 28 cm de longitud, siendo más común entre 15-20 cm. Su boca está en posición terminal (característica que la diferencia de la anchoa) y su coloración varía desde el azul hasta el verde oliva en el dorso, y plateado en la parte ventral.

Es una especie migratoria que forma importantes bancos de peces, especialmente en primavera, aunque sus migraciones son menos pronunciadas que en otras especies pelágicas. Durante el día se encuentran en profundidades de 25 a 100 metros, mientras que de noche asciende quedándose cerca de la superficie.

Las sardinas pueden vivir hasta 8 años de edad y alcanzan la madurez sexual en los primeros dos años de edad, cuando miden entre 13-15 cm. Su época de reproducción es extensa y varía en función de la zona, generalmente en el Mediterráneo tiene lugar en primavera, mientras que en el Atlántico, el periodo de reproducción es más prolongado y abarca casi todo el año.

Distribución: Se distribuye en el nordeste Atlántico, desde Senegal hasta Noruega, incluyendo el mar Mediterráneo.

Pesca: La gran parte de las sardinas se capturan mediante cerco, que como para el boquerón su pesca suele realizarse de noche (momento en el que se hallan más cerca de la superficie) mediante un arte de cerco con luz. Para este tipo de pesca se necesitan dos embarcaciones, una grande que lleva la red y la tripulación, y un bote auxiliar con potentes focos de luz que sirve para atraer el banco de peces y capturarlos con la red. En menor medida la sardina también se captura con un arte de enmalle denominado sardinal o incluso arrastre pelágico, éste último prohibido en numerosas zonas de pesca para esta especie.

Su captura se realiza a lo largo de todo el año, aunque el máximo se obtiene entre agosto y octubre, y en los meses de enero y febrero.

A su vez, cabe destacar que no toda la sardina capturada se destina a consumo humano directo, sino que una parte se destina a la producción industrial de harina y aceite de pescado, o a su uso como cebo. Por todo esto, y aunque su precio de venta es relativamente bajo, su importancia económica y alimenticia es enorme, especialmente para los países del sur de Europa y norte de África.

Comercialización: Se comercializa sobre todo entera y fresca, o en filetes de “mariposa” frescos (abierta, eviscerada y sin espinas), así como enlatada en conserva, salada o ahumada. De hecho, la sardina, es junto con el boquerón y el jurel, uno de los tres pescados azules más consumidos en nuestro país.

Valor comercial: Generalmente Bajo/Medio, aunque en algunas ocasiones puede alcanzar precios muy elevados.

Posibles confusiones: La sardina común aquí tratada Sardina pilchardus, puede confundirse en los mercados con numerosas otras especies de sardina presentes en nuestras aguas o capturadas por la flota industrial en otros mares y océanos.

De igual modo, puede llegar a confundirse con otras especies similares, entre ellas la alacha (Sardinella aurita) o el espadín (Sprattus sprattus). Pero en el mundo de las latas de sardinas, se puede encontrar bajo el nombre de “sardinas” una gran variedad de especies más o menos cercanas.

¿Latas de sardinas?
De hecho, la sardina se comercializa de diferentes maneras, aunque una de las más comunes es la “conserva en aceite”, para lo cual la sardina (o una especie similar o substituta) usualmente se congela a bordo de los buques industriales congeladores.

Después de descongelarla se le quitan las vísceras que se emplearán como abono o cebo para la pesca. Posteriormente, el pescado se lava con agua caliente a presión y se realiza la cocción en un horno de vapor, se coloca en latas donde se le adicionan sal y aceite, se cierran al vacío y se esterilizan con calor, según el tamaño y peso de los envases.

Así pues, tras el enmascaramiento del procesado del pescado hasta la transformación en lata, se puede hacer pasar hasta más de 20 especies diferentes de muy distintos orígenes, entre ellas sardinelas (Sardinella spp.) o espadines (Sprattus spp.).

Impactos y amenazas: Puesto que los métodos de captura de la sardina no dañan el fondo marino, y su selectividad ha mejorado bastante en los últimos años, de manera general podemos confirmar que el principal impacto de esta pesquería en el medio marino se puede producir por un exceso de pesca, alterando así el equilibrio trófico de todo el sistema, al ser la sardina una especie clave en la red trófica.

Otro gran impacto que puede afectar a las poblaciones de sardinas es la pesca de individuos inmaduros. La talla mínima autorizada es de 11cm, mientras que la talla de primera madurez se sitúa entre los 13-15 cm. Así pues, debido a las deficiencias de la regulación, una porción de las capturas realizadas corresponden a pezqueñines de sardina que no han tenido la posibilidad de reproducirse. Como resultado, los subadultos superiores a 11 cm pueden comercializarse legalmente, mientras que los juveniles de tallas inferiores se descartan muertos al mar, se destinan a la industria de la transformación, o bien se comercializan ilegalmente en los comercios.

Por todo esto, se hace urgente (especialmente en el Mediterráneo), un buen plan de gestión a largo plazo que asegure la recuperación de las poblaciones de sardinas y de otros peces pelágicos a niveles saludables, asegurando así una explotación sostenible del recurso y la rentabilidad económica de las pesquerías.

Estado de las poblaciones: En el Golfo de Vizcaya y costa portuguesa el estado de la población está por determinar, aunque se ha registrado que la biomasa está en descenso y la pesca de juveniles es intensa. Por ello, el ICES recomienda una disminución del esfuerzo pesquero y planes de gestión a largo plazo. En todo caso, según AZTI-Tecnalia, las medidas regulatorias adoptadas por España y Portugal parecen haber reducido su explotación.

En el Mediterráneo, en cambio, se constata que en numerosas zonas la sardina se encuentra sobreexplotada. Este es el caso de las poblaciones del norte del Mar de Alborán y de toda la zona del levante y litoral catalán, motivo por el que el STECF recomienda reducir la presión pesquera sobre esta especie y aplicar planes de gestión plurianuales, donde se tenga en cuenta las diferentes especies capturadas por estas pesquerías mixtas, y en especial, la anchoa. En otras zonas del litoral español se desconoce el estado de las poblaciones por falta de puntos de referencia u otros motivos.

Con respecto a las poblaciones de sardinas del noreste de África (Marruecos, Mauritania y Senegal), las evaluaciones muestran que no están sobreexplotadas y los stocks parecen saludables. Aunque es reconocido que debe mejorarse significativamente la recogida de datos, el control de las capturas, la transparencia en la información y la gestión sobre el recurso, puesto que actualmente los datos sobre las capturas reales son incompletos.

¿Sabías qué? Como sucede con otras especies de peces pequeños, las sardinas tienen la capacidad de formar bancos de peces que se mueven al unísono. Esta es una defensa ante depredadores de mayor tamaño que al ver la formación no se atreven a atacarlo.

Continuar leyendo Sección IV – Algunas fichas: Boquerón/Anchoa.

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Ecologistas en Acción agradece la reproducción y divulgación del contenido de este libro siempre que se cite la fuente: Chaparro, L. 2014. Sin mala Espina, Guía de Consumo Responsable de Pescado y Marisco. Ecologistas en Acción. Ed. Libros en Acción.