Archivo de la categoría: Prensa

Informe sobre la Política Pesquera Común (PPC)

Breve resumen de Ecologistas en Acción sobre el legado de la Política Pesquera Común anterior y sobre algunos aspectos de la nueva legislación que creemos de interés, especialmente desde la vertiente ambiental y en especial para la flota artesanal, que aunque no se encuentra en el corazón de la reforma aprobada, ha sido más considerada que en las legislaciones anteriores.

Informe disponible en: http://www.ecologistasenaccion.org/IMG/pdf/politica_pesquera_comun.pdf

Entrevista en Españoles en la mar

Entrevista en el programa Españoles en la mar de radio exterior rne.

Para escuchar el audio (a partir del minuto 30): rne

Por un futuro de pesca sostenible

Artículo disponible en: https://www.ecologistasenaccion.org/article25784.html

Question Your Shrimp

La batalla de las raspas

Artículo publicado por el Perdiódico

La tilapia es el nuevo pescado exótico que compite con especies tradicionales. Empieza a ser plato habitual de menús escolares

1364662065135Los niños tienen la palabra. ¿Acaso hay mayor reto para un pescado que poner a prueba su prestigio ante la ancestral aversión que despiertan entre el público infantil? De su veredicto ha dependido en buena medida el futuro de las especies marinas llegadas desde los confines del planeta en los últimos tiempos. Que no lo aborrezcan ya es un rotundo éxito. Un desafío que en su día superaron, con mayor o menor solvencia, especies como la perca y la panga. Ahora ha llegado el turno de la tilapia.

Para los más pequeños es un pescado más. Pasa el trámite por su aspecto, liso, blanco, en forma de filete. Y el requisito imprescindible: no tiene raspa. «Muchos centros exigen panga o tilapia para evitar espinas. Y a los niños les gustan rebozados, por su sabor neutro, sin un regusto intenso de pescado», explica Robert Amat, responsable de dietética y nutrición de la empresa de restauración colectiva Rost Serv.

Amat asegura que las únicas quejas llegan de los padres. Muchos de ellos están alerta desde que la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) detectara restos de pesticidas en la panga y rastros de mercurio en filetes de este pescado y de perca en un análisis del 2010. No superaban el umbral marcado por las autoridades de sanidad alimentaria, pero la OCU recomendaba el consumo limitado.

A la tilapia no le beneficia su denominación de origen exótica, como ocurre con la panga, su predecesora, importada en su mayoría del río vietnamita Mekong, «uno de los más contaminados del mundo», recuerda Lydia Chaparro, de Ecologistas en Acción. La nueva especie también procede del Sureste Asiático, desde donde los cargamentos suelen superar las 30 toneladas «para rentabilizar la inversión», según el distribuidor Enrique Moreno, de BCN Peixos. Un largo viaje, «congeladas la panga y la tilapia, refrigerada y en avión la perca», explica el vicepresidente del gremio de mayoristas de pescado de Mercabarna, Ángel Máñez…

Artículo disponible en: http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/batalla-las-raspas-2353278

Què mengen els peixos que mengem?

Entrevista al programa Matí a 4 bandes de Ràdio 4.

Per escoltar l’audio (a partir del minut 2): Audio Ràdio 4

Sobrepesca y falso etiquetaje

Artículo disponible en: https://www.ecologistasenaccion.org/article20993.html

El falso etiquetaje es una práctica común y cada vez más extendida, Ecologistas en Acción no pretende alarmar, sino exigir al gobierno que adopte todas las medidas necesarias para asegurar la trazabilidad y calidad de los productos pesqueros de la forma más clara y veraz posible.

Debido al pésimo estado de los caladeros europeos, Ecologistas en Acción pide a los responsables en materia de pesca un cambio radical en la gestión de los recursos pesqueros, ya que las malas políticas pesqueras y nuestro voraz apetito están afectando al estado del ecosistema acuático.

El aumento de consumo de productos pesqueros, entre los cuales nuestro país se encuentra entre los mayores depredadores, casi 45 kg de pescado al año por persona (mientras que la media mundial es de unos 17 kg/año), junto con la sobreexplotación de los recursos y la consecuente proliferación de piscifactorías y las granjas de engorde, están sin lugar a dudas cambiando nuestros hábitos de consumo ¿pero somos realmente conscientes de este cambio y del impacto que esto causa en el ecosistema?

Los platos tradicionalmente cocinados con dorada o lubina se han ido substituyendo por sus homólogos cultivados en piscifactorías, que aunque no tienen ni el mismo sabor ni calidad, su precio es mucho más accesible. Ahora bien, existen otros ejemplos cuya substitución por otras especies resulta preocupante y aunque no nos percatemos lo único que ha permanecido intacto es el nombre del plato, ya que la especie cocinada se ha sustituido por otras:

  • En Gran Canaria, los “longorones fritos” o “pejines secos”, platos muy populares formados por inmaduros de boquerón, o en Tenerife, los “gueldes fritos”, ejemplares de guelde blanco, Atherina presbyter, cuya captura está prohibida por la Ley de Pesca de Canarias y que son adultos que ya no crecen más, están siendo sustituidos en ambos casos por pescaditos de la especie Atherina boyeri, pez de agua salobre o dulce cultivado en Turquía y cuyo producto se puede encontrar congelado en bolsas de kilo en diferentes cadenas de supermercados.
  • En Málaga, el chanquete, Alphia minuta, fue una de las primeras especies sobre las que se impuso una veda indefinida des del 1988. Hoy en día ya casi no queda y su captura y venta continúan prohibidas en toda Andalucía (aunque se sigue pescando furtivamente). Ahora bien, el chanquete, que suele medir unos 4 cm, se vende mezclado con alevines de otras especies: boquerón, sardina, gambas, langostinos, puntillitas, pijotas, toritos… Así pues, aunque el nombre del plato típico “chanquete frito” haya permanecido intacto, su contenido está hoy en día formado por variedad de inmaduros, cuya captura es por lo tanto ilegal, ya que la pesca de cualquier especie cuya talla no sea la reglamentaria está prohibida.
  • El marrajo, Isurus oxyrinchus, que se vende como cazón, Galeorhinus galeus, que a su vez, sobretodo si lo compramos troceado o congelado, no corresponde a cazón sino a caella, Prionace glauca (llamada también tintorera, mussola o tiburón azul según las zonas), es otro claro ejemplo de lo difícil que es saber lo que realmente comemos. Así pues, los conocidos platos como el “cazón en adobo”, “cazón en amarilo”, etc., conservan su nombre, pero su ingrediente estrella no es otro que la caella.
  • El mero, Epinephelus marginatus, uno de los pescados más apreciados, más caros y también cada vez más escaso en nuestras costas, se suele ofrecer en los supermercados o pescaderías en forma de unos magníficos “filetes de mero” a un precio más accesible, o no. Pero en realidad, lo más probable es que estos filetes sean perca del Nilo, Lates niloticus. Así pues, y resumiéndolo muy brevemente, el comprador (seguramente sin saberlo), estará participando en una compleja injusticia social y ambiental de grandes dimensiones que ha transformado el tejido socioeconómico de miles de personas alrededor del Lago Victoria.

Ahora bien, el falso etiquetado se convierte en un fraude mayor (y cada vez más expandido) cuando se venden especies de poco valor por otras de mayor valor, lo que no beneficia en ningún caso al pescador, ni tampoco al consumidor, sino que el mayor beneficiario de este engaño al que estamos frecuentemente sometidos son los empresarios y los intermediarios de los productos pesqueros. Auque como participes podríamos también culpar a las administraciones y responsables políticos que no aplican las medidas necesarias para impedirlo.

Según un estudio realizado por la Universidad de Oviedo, casi el 40% de la merluza está mal etiquetada y la merluza procedente del Sur y Suroeste de África Merluccius capensis, especie más barata que Merluccius hubbsi, procedente de la costa Este de Suramérica o Merluccius merluccius procedente de la costa atlántica o del Mediterráneo y comúnmente conocida como merluza o pescadilla, es frecuentemente etiquetada erróneamente y vendida fraudulentamente.

Otros fraudes comunes que se observan en las grandes superficies es el de etiquetar la caballa del sur, Scomber japonicus, también conocida por estornino, tonino…, por la caballa de la especie Scomber scombrus que es más fina, contiene menos espinas y cuyo precio es superior. No dejan de sorprender otros casos en los que la diferencia de precio entre ambas especies es aún mayor, como por ejemplo etiquetar fraudulentamente la melva, Auxis rochei, con el nombre de atún rojo, Thunnus thynnus. Además, aprovechando la similitud de sabores, es muy posible que en algunos restaurantes nos sirvan lenguado, pero que en realidad estemos comiendo lenguadina, o pidamos besugo pero nos comamos breca.

Está compleja situación es aún más grave si tenemos en cuenta la falta de información sobre la calidad o toxicidad de los productos que consumimos. Debemos tener presente que muchas de las especies aquí nombradas rebasan con frecuencia la presencia de contaminantes por encima de los niveles recomendados. Ecologistas en Acción no pretende alarmar, sino exigir al Gobierno que adopte todas las medidas necesarias para asegurar la trazabilidad y calidad de los productos pesqueros de la forma más clara y veraz posible.

Debido al aumento de la acuicultura, sobreexplotación, exportación y falso etiquetado, podría parecer que todo continúa igual, pero las capturas de muchas de las especies comúnmente consumidas han disminuido o incluso han desaparecido debido entre otros a la sobreexplotación pesquera. Por este motivo Ecologistas en Acción pide a los responsables en materia de pesca un cambio radical en la gestión de los recursos pesqueros, ya que las malas políticas pesqueras, Europeas y nacionales, y nuestro voraz apetito están afectando gravemente al estado de los ecosistemas acuáticos, los pescadores artesanales, las comunidades costeras tradicionales que dependen de la pesca y por ende nuestra propia seguridad alimentaria y la de terceros países.

¡No consumir langostinos tropicales es posible!

Artículo disponible en: https://www.ecologistasenaccion.org/article24853.html

Saca los langostinos tropicales de tu plato

Se acerca la Navidad y con ella aumentan las ventas de langostinos tropicales. Pero son pocos los consumidores que saben que estos mariscos provocan el empobrecimiento y conflictos en comunidades locales, además de la destrucción de fondos marinos y manglares. También ignoran que, junto a esos langostinos tropicales, están comiendo químicos y antibióticos. Un vídeo y una canción explican las razones para que en estas fiestas se busquen menús alternativos.

El langostino cultivado se ha convertido en términos de valor en el principal producto del comercio internacional de la pesca. En el mar se captura con técnicas de arrastre que arrasan los fondos marinos. Un método tan poco sostenible como “matar moscas a cañonazos“.

Su producción en piscifactorías también afecta gravemente a las costas de países tropicales en vías de desarrollo como Ecuador, Honduras, Tailandia o Vietnam. Allí se instalan grandes piscinas, que provocan la deforestación de bosques y la contaminación de ríos estuarios. En muchos lugares están desapareciendo los manglares, unos ecosistemas costeros de alto valor ambiental y social.

Y más allá del medio ambiente, los langostinos tropicales no benefician a las poblaciones de los países donde se cultivan, sino todo lo contrario. Muchos pueblos se han visto obligados a abandonar sus territorios y se acumulan las injusticias ambientales y sociales, incluyendo graves violaciones sobre los derechos humanos.

Los langostinos tropicales, que llegan a los supermercados congelados y a veces enmascarados con etiqueta “ecológica”, están además llenos de sustancias químicas. Se les inyecta en muchos casos antibióticos para mantenerlos con una apariencia fresca después de un largo viaje.

Un vídeo y una canción preparados por Ecologistas en Acción recuerdan las consecuencias del consumo de langostinos tropicales. La organización llama a sacar los langostinos tropicales de nuestros platos esta navidad. Si se quiere consumir pescado o marisco, Ecologistas en Acción propone apostar por los productos procedentes de las pesquerías de bajo impacto ambiental de nuestro litoral.

Artículo disponible en: http://www.ecologistasenaccion.org/article24652.html

No a la sobrepesca

Artículo disponible en: http://www.ecologistasenaccion.org/article23729.html

¡Es pescado capitán, pero no cómo lo conocemos!

Efe verdeAutora:Lydia Chaparro. Publicado por: EFE verde

Estudios realizados en distintos países y recogidos por OCEAN2012 muestran como la sobreexplotación pesquera y la falta de recursos pesqueros en nuestros mares afecta sin duda alguna la calidad del pescado que consumimos.

En algunos Estados de la Unión Europea se está cometiendo un gran fraude que pasa inadvertido al público, el falso etiquetaje de los productos del mar. Sin saberlo, el consumidor se encuentra frecuentemente cara a cara con productos etiquetados deliberadamente de forma incorrecta. En algunos casos, estos se venden como si fueran especies más caras o incluso especies capturadas de forma sostenible.

Las razones de estos fraudes se deben a varios motivos. Mientras que nuestra demanda de pescado y marisco está creciendo, la disponibilidad de productos capturados localmente se reduce a causa de la sobrepesca. Por este motivo, la Unión Europea tiene que importar cada vez más pescado procedente de aguas cada vez más lejanas. Estos productos baratos procedentes de la acuicultura y de pesquerías lejanas, están inundando cada vez más nuestros mercados, y a menudo nos los venden de forma fraudulenta.

Claros ejemplos de ello los encontramos en varios países donde se han realizado pruebas de ADN en el pescado comercializado. En Irlanda, el 28% de todo el bacalao vendido es falso, y peces como el abadejo, el carbonero o el merlán se etiquetan incorrectamente y se venden como bacalao. Para que no nos percatemos, los procedimientos de empanado, ahumado o rebozado de los filetes se encargan de enmascarar el aspecto, el olor y el sabor de los impostores. Pero menos ético, si cabe, es el resultado de las pruebas sobre la procedencia de los peces etiquetados como ‘bacalao pescado de forma sostenible en el Pacífico’, puesto que en realidad se trataba de bacalao sobrepescado en el Atlántico. Así pues, los estafadores se están aprovechando de los consumidores que desean pescado capturado de forma sostenible.

El bacalao es para los irlandeses y los británicos lo que la merluza es para los españoles. Estudios realizados por la Universidad de Oviedo revelan también altos niveles de falso etiquetado. Entre el 31% y el 39% de la merluza analizada era merluza africana, más barata, en lugar de la merluza más cara capturada en Europa o importada de América. Este falso etiquetaje hace que los consumidores españoles, que están dispuestos a pagar más por la merluza fresca capturada localmente, están consumiendo frecuentemente merluza de menor calidad, pero a un precio que casi duplica su valor real. De esta manera, y sin quererlo, estamos enriqueciendo a unos estafadores que afirman que la merluza comercializada ha sido capturada en aguas locales.

La falta de pescado procedente de nuestras aguas crea además nuevos mercados para especies antes desconocidas y que ahora abundan en nuestros platos, como es el caso del panga, un pescado criado en las aguas dulces y salobres del sureste asiático. En la última década las importaciones de panga crecieron exponencialmente y hoy en día, este pescado reconocido por tener poco sabor y calidad, ha reemplazado nuestros productos tradicionales.

No cabe duda que si la sobreexplotación pesquera no se soluciona pronto, poco quedará de aquel pescado tradicional y saludable procedente de nuestro litoral. Esta falta de suministro propio debido al agotamiento de los recursos, junto con nuestro voraz apetito y las fórmulas estafadoras llevadas a cabo por algunos sectores pesqueros, que buscan nuevas fuentes de ingresos a costa del bolsillo y del paladar del consumidor, hacen hoy en día necesario que todos juntos trabajemos y apostemos por unas políticas pesqueras que pongan fin a la sobrepesca, los ciudadanos también debemos exigirlo a los responsables políticos. Queremos restablecer la salud de los océanos y abastecernos de unas pesquerías sostenibles.

Artículo disponible en: http://www.efeverde.com/opinion/es-pescado-capitan-pero-no-como-lo-conocemos

En algunos Estados de la Unión Europea se está cometiendo un gran fraude que pasa inadvertido al público, el falso etiquetaje de los productos del mar. Sin saberlo, el consumidor se encuentra frecuentemente cara a cara con productos etiquetados deliberadamente de forma incorrecta. En algunos casos, estos se venden como si fueran especies más caras o incluso especies capturadas de forma sostenible.

Las razones de estos fraudes se deben a varios motivos. Mientras que nuestra demanda de pescado y marisco está creciendo, la disponibilidad de productos capturados localmente se reduce a causa de la sobrepesca. Por este motivo, la Unión Europea tiene que importar cada vez más pescado procedente de aguas cada vez más lejanas. Estos productos baratos procedentes de la acuicultura y de pesquerías lejanas, están inundando cada vez más nuestros mercados, y a menudo nos los venden de forma fraudulenta.

Claros ejemplos de ello los encontramos en varios países donde se han realizado pruebas de ADN en el pescado comercializado. En Irlanda, el 28% de todo el bacalao vendido es falso, y peces como el abadejo, el carbonero o el merlán se etiquetan incorrectamente y se venden como bacalao. Para que no nos percatemos, los procedimientos de empanado, ahumado o rebozado de los filetes se encargan de enmascarar el aspecto, el olor y el sabor de los impostores. Pero menos ético, si cabe, es el resultado de las pruebas sobre la procedencia de los peces etiquetados como ‘bacalao pescado de forma sostenible en el Pacífico’, puesto que en realidad se trataba de bacalao sobrepescado en el Atlántico. Así pues, los estafadores se están aprovechando de los consumidores que desean pescado capturado de forma sostenible.

El bacalao es para los irlandeses y los británicos lo que la merluza es para los españoles. Estudios realizados por la Universidad de Oviedo revelan también altos niveles de falso etiquetado. Entre el 31% y el 39% de la merluza analizada era merluza africana, más barata, en lugar de la merluza más cara capturada en Europa o importada de América. Este falso etiquetaje hace que los consumidores españoles, que están dispuestos a pagar más por la merluza fresca capturada localmente, están consumiendo frecuentemente merluza de menor calidad, pero a un precio que casi duplica su valor real. De esta manera, y sin quererlo, estamos enriqueciendo a unos estafadores que afirman que la merluza comercializada ha sido capturada en aguas locales4.

La falta de pescado procedente de nuestras aguas crea además nuevos mercados para especies antes desconocidas y que ahora abundan en nuestros platos, como es el caso del panga, un pescado criado en las aguas dulces y salobres del sureste asiático. En la última década las importaciones de panga crecieron exponencialmente y hoy en día, este pescado reconocido por tener poco sabor y calidad, ha reemplazado nuestros productos tradicionales.

No cabe duda que si la sobreexplotación pesquera no se soluciona pronto, poco quedará de aquel pescado tradicional y saludable procedente de nuestro litoral. Esta falta de suministro propio debido al agotamiento de los recursos, junto con nuestro voraz apetito y las fórmulas estafadoras llevadas a cabo por algunos sectores pesqueros, que buscan nuevas fuentes de ingresos a costa del bolsillo y del paladar del consumidor, hacen hoy en día necesario que todos juntos trabajemos y apostemos por unas políticas pesqueras que pongan fin a la sobrepesca, los ciudadanos también debemos exigirlo a los responsables políticos. Queremos restablecer la salud de los océanos y abastecernos de unas pesquerías sostenibles.

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En algunos Estados de la Unión Europea se está cometiendo un gran fraude que pasa inadvertido al público, el falso etiquetaje de los productos del mar. Sin saberlo, el consumidor se encuentra frecuentemente cara a cara con productos etiquetados deliberadamente de forma incorrecta. En algunos casos, estos se venden como si fueran especies más caras o incluso especies capturadas de forma sostenible.

Las razones de estos fraudes se deben a varios motivos. Mientras que nuestra demanda de pescado y marisco está creciendo, la disponibilidad de productos capturados localmente se reduce a causa de la sobrepesca. Por este motivo, la Unión Europea tiene que importar cada vez más pescado procedente de aguas cada vez más lejanas. Estos productos baratos procedentes de la acuicultura y de pesquerías lejanas, están inundando cada vez más nuestros mercados, y a menudo nos los venden de forma fraudulenta.

Claros ejemplos de ello los encontramos en varios países donde se han realizado pruebas de ADN en el pescado comercializado. En Irlanda, el 28% de todo el bacalao vendido es falso, y peces como el abadejo, el carbonero o el merlán se etiquetan incorrectamente y se venden como bacalao. Para que no nos percatemos, los procedimientos de empanado, ahumado o rebozado de los filetes se encargan de enmascarar el aspecto, el olor y el sabor de los impostores. Pero menos ético, si cabe, es el resultado de las pruebas sobre la procedencia de los peces etiquetados como ‘bacalao pescado de forma sostenible en el Pacífico’, puesto que en realidad se trataba de bacalao sobrepescado en el Atlántico. Así pues, los estafadores se están aprovechando de los consumidores que desean pescado capturado de forma sostenible.

El bacalao es para los irlandeses y los británicos lo que la merluza es para los españoles. Estudios realizados por la Universidad de Oviedo revelan también altos niveles de falso etiquetado. Entre el 31% y el 39% de la merluza analizada era merluza africana, más barata, en lugar de la merluza más cara capturada en Europa o importada de América. Este falso etiquetaje hace que los consumidores españoles, que están dispuestos a pagar más por la merluza fresca capturada localmente, están consumiendo frecuentemente merluza de menor calidad, pero a un precio que casi duplica su valor real. De esta manera, y sin quererlo, estamos enriqueciendo a unos estafadores que afirman que la merluza comercializada ha sido capturada en aguas locales4.

La falta de pescado procedente de nuestras aguas crea además nuevos mercados para especies antes desconocidas y que ahora abundan en nuestros platos, como es el caso del panga, un pescado criado en las aguas dulces y salobres del sureste asiático. En la última década las importaciones de panga crecieron exponencialmente y hoy en día, este pescado reconocido por tener poco sabor y calidad, ha reemplazado nuestros productos tradicionales.

No cabe duda que si la sobreexplotación pesquera no se soluciona pronto, poco quedará de aquel pescado tradicional y saludable procedente de nuestro litoral. Esta falta de suministro propio debido al agotamiento de los recursos, junto con nuestro voraz apetito y las fórmulas estafadoras llevadas a cabo por algunos sectores pesqueros, que buscan nuevas fuentes de ingresos a costa del bolsillo y del paladar del consumidor, hacen hoy en día necesario que todos juntos trabajemos y apostemos por unas políticas pesqueras que pongan fin a la sobrepesca, los ciudadanos también debemos exigirlo a los responsables políticos. Queremos restablecer la salud de los océanos y abastecernos de unas pesquerías sostenibles.

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En algunos Estados de la Unión Europea se está cometiendo un gran fraude que pasa inadvertido al público, el falso etiquetaje de los productos del mar. Sin saberlo, el consumidor se encuentra frecuentemente cara a cara con productos etiquetados deliberadamente de forma incorrecta. En algunos casos, estos se venden como si fueran especies más caras o incluso especies capturadas de forma sostenible.

Las razones de estos fraudes se deben a varios motivos. Mientras que nuestra demanda de pescado y marisco está creciendo, la disponibilidad de productos capturados localmente se reduce a causa de la sobrepesca. Por este motivo, la Unión Europea tiene que importar cada vez más pescado procedente de aguas cada vez más lejanas. Estos productos baratos procedentes de la acuicultura y de pesquerías lejanas, están inundando cada vez más nuestros mercados, y a menudo nos los venden de forma fraudulenta.

Claros ejemplos de ello los encontramos en varios países donde se han realizado pruebas de ADN en el pescado comercializado. En Irlanda, el 28% de todo el bacalao vendido es falso, y peces como el abadejo, el carbonero o el merlán se etiquetan incorrectamente y se venden como bacalao. Para que no nos percatemos, los procedimientos de empanado, ahumado o rebozado de los filetes se encargan de enmascarar el aspecto, el olor y el sabor de los impostores. Pero menos ético, si cabe, es el resultado de las pruebas sobre la procedencia de los peces etiquetados como ‘bacalao pescado de forma sostenible en el Pacífico’, puesto que en realidad se trataba de bacalao sobrepescado en el Atlántico. Así pues, los estafadores se están aprovechando de los consumidores que desean pescado capturado de forma sostenible.

El bacalao es para los irlandeses y los británicos lo que la merluza es para los españoles. Estudios realizados por la Universidad de Oviedo revelan también altos niveles de falso etiquetado. Entre el 31% y el 39% de la merluza analizada era merluza africana, más barata, en lugar de la merluza más cara capturada en Europa o importada de América. Este falso etiquetaje hace que los consumidores españoles, que están dispuestos a pagar más por la merluza fresca capturada localmente, están consumiendo frecuentemente merluza de menor calidad, pero a un precio que casi duplica su valor real. De esta manera, y sin quererlo, estamos enriqueciendo a unos estafadores que afirman que la merluza comercializada ha sido capturada en aguas locales4.

La falta de pescado procedente de nuestras aguas crea además nuevos mercados para especies antes desconocidas y que ahora abundan en nuestros platos, como es el caso del panga, un pescado criado en las aguas dulces y salobres del sureste asiático. En la última década las importaciones de panga crecieron exponencialmente y hoy en día, este pescado reconocido por tener poco sabor y calidad, ha reemplazado nuestros productos tradicionales.

No cabe duda que si la sobreexplotación pesquera no se soluciona pronto, poco quedará de aquel pescado tradicional y saludable procedente de nuestro litoral. Esta falta de suministro propio debido al agotamiento de los recursos, junto con nuestro voraz apetito y las fórmulas estafadoras llevadas a cabo por algunos sectores pesqueros, que buscan nuevas fuentes de ingresos a costa del bolsillo y del paladar del consumidor, hacen hoy en día necesario que todos juntos trabajemos y apostemos por unas políticas pesqueras que pongan fin a la sobrepesca, los ciudadanos también debemos exigirlo a los responsables políticos. Queremos restablecer la salud de los océanos y abastecernos de unas pesquerías sostenibles.

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Vídeo Sin mala espina