ACUICULTURA

Hoy en día no podemos hablar de pesca ni consumo sin hablar de acuicultura, puesto que gran parte de los peces y crustáceos comercializados proceden del cultivo en áreas continentales o costeras. De hecho, la acuicultura es una actividad con miles de años de tradición, pero en los últimos años se ha colocado como el sector de producción de alimentos con el mayor crecimiento a nivel mundial y, en la actualidad, ya produce cerca de la mitad del pescado y marisco consumidos en el planeta.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que la producción acuícola de peces a nivel mundial, está formada básicamente de peces herbívoros y de agua dulce, nada que ver con el tipo de acuicultura que conocemos en Europa, como es el cultivo de salmón en Noruega, la dorada, la corvina o la lubina en España, o más recientemente el engorde de atún rojo. Estos peces dependen de una alimentación basada en aceite y harina de pescado, generando un producto de lujo que nada tiene que ver con la solución del hambre en el mundo.

De hecho, el desarrollo comercial a gran escala de esta actividad ha provocado que una buena parte de la acuicultura actual sea insostenible, como consecuencia del uso excesivo de recursos y destrucción de hábitats naturales con graves impactos sociales, económicos y ambientales. Pero como sucede en la pesca, existen métodos acuícolas que generan pocos impactos sobre el medio, y otros que resultan claramente insostenibles. De manera general, es la acuicultura intensiva que depende de alimentación artificial, así como aquella que depende de las larvas o juveniles extraídos del medio natural, las que mayores impactos generan.

Algunos de los impactos derivados de la acuicultura son:

  • Descarga de residuos orgánicos (restos de comida, heces, etc.) que pueden impactar sobre las comunidades bentónicas y del fondo del mar, y contaminación del entorno debido al uso de substancias químicas, medicamentos, antioxidantes…
  • La acuicultura de especies carnívoras, semi-carnívoras u omnívoras no resuelve el problema de la sobre-pesca, ya que se necesita pescar grandes cantidades de pescado para alimentar las especies cultivadas, entre ellas la lubina, dorada, corvina, lenguado, rodaballo, salmón, atún rojo, langostinos….
  • En el caso de granjas que no poseen reproductores, se requiere el aporte continuo de larvas o inmaduros procedentes del medio natural, impidiendo que estos individuos lleguen a ser reproductores en estado salvaje, y por tanto se participa activamente en la explotación de poblaciones salvajes frecuentemente sobreexplotadas y/o amenazadas, como sucede por ejemplo con el atún rojo, angulas, panga…
  • En países en vía de desarrollo se llegan a privatizar y deforestar grandes extensiones de bosques costeros -como por ejemplo los bosques de mangle-, de gran valor ecológico, económico y social, y del que dependen para subsistir las comunidades costeras locales. Caso del cultivo de la tilapia, langostinos, panga…
  • Los escapes de individuos, pueden crear serios efectos genéticos y ecológicos en las poblaciones salvajes, ya sea por reproducción, depredación, competencia y/o transmisión de enfermedades a los peces salvajes o a otros cultivos cercanos. Caso del salmón, anguilas, truchas, doradas…
  • Impacto paisajístico y graves conflictos en las comunidades costeras, especialmente cuando ocupan zonas protegidas, de especial interés natural, de dominio público, o áreas donde se desarrollan actividades tradicionales como la pesca y el marisqueo, sustento de la socioeconomía y cultura de numerosos pueblos costeros. Caso del cultivo de langostinos tropicales, salmón, corvina…

Teniendo en cuenta que muchos de los impactos (ambientales, socio-económicos y de gobernanza) que puede generar la acuicultura, acaban afectando directamente a las comunidades costeras y a las actividades como la pesca y el marisqueo, es imprescindible que el crecimiento de esta industria se oriente hacia el desarrollo de una acuicultura ecológicamente sostenible y éticamente responsable, que no aumente la presión sobre el medio marino, las rías, ni el agua dulce.

Continuar leyendo Sección II – Distribución, nutrición y contaminación: Contaminantes en pescado y marisco.

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Ecologistas en Acción agradece la reproducción y divulgación del contenido de este libro siempre que se cite la fuente: Chaparro, L. 2014. Sin mala Espina, Guía de Consumo Responsable de Pescado y Marisco. Ecologistas en Acción. Ed. Libros en Acción.