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Reportaje sobre cogestión pesquera

Reportaje del programa Latituds (Canal 33) en el que ha participado Ecologistas en Acción, el Institut de Ciències del Mar – CSIC, la Confraria de Pescadors de Roses y el Comité de cogestión del lanzón (sólo disponible en Català).

El Mediterráneo sufre una fuerte presión de contaminación y de sobreexplotación pesquera. Para proteger este frágil ecosistema, en Cataluña se han creado comités de cogestión para regular la pesca de algunas especies conjuntamente entre pescadores, científicos, administración y ONGs ecologistas, una iniciativa pionera en Europa.

El objetivo de los pescadores es reducir el esfuerzo pesquero: trabajar menos y ganar más. El de todos: conseguir unos stocks pesqueros sostenibles.

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Para ver el vídeo: “Cogestió pesquera

El 93% de las poblaciones de peces en el Mediterraneo están sobreexplotadas

Entrevista en el programa “La tribu” de Catalunya Ràdio.

El motivo de la entrevista es el nuevo estudio de la ONG Oceana sobre el fraude en la comercialización de pescado. En él se apunta que uno de cada tres pescados servidos en restaurantes de Bruselas no corresponde a lo que el consumidor ha pedido y pagado. La investigación de Oceana sugiere que las razones económicas son las principales culpables del fraude en el pescado y el subsiguiente engaño al consumidor. Especies como el bacalao o el lenguado, que llegan a costar 30 o 40 € el plato, se cambian por otros como el panga, más barato y de acuicultura.

En la entrevista, ENT pone de relieve que este tipo de fraudes son también una práctica muy extendida en el Estado español, donde además, la falta del cumplimiento de la normativa sobre el etiquetado de los productos pesqueros se hace patente en la mayoría de puntos de venta, como en pescaderías y mercados municipales.

En el programa, Lydia Chaparro ha participado con Ramon Tarridas, pescador artesanal y restaurador, y con Núria Coll, periodista especializada en temas alimentarios.

Aquí puedes escuchar el áudio (sólo disponible en català): ‘El 93% de les poblacions de peixos del Mediterrani estan sobreexplotades’

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La Unión Europea debe tomar medidas valientes contra la pesca ilegal de atún rojo

tonyina2-520x265A pocas semanas de la conferencia anual de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT, del 10 al 17 de noviembre de 2015 en Malta), MedReAct i la Fundació ENT destacan la persistencia y magnitud de las capturas ilegales de atún rojo (BFT) en el Mediterráneo.

Una investigación periodística reciente [1] realizada por la empresa de radiodifusión pública y nacional italiana, RAI, reveló la ausencia de certificados de los atunes rojos puestos a la venta en algunos de los mercados de pescado más populares de Sicilia. Según un pescador, entrevistado por la RAI, la mayoría de atún rojo vendido en el mercado italiano podría provenir de capturas ilegales. Evidencias recogidas por MedReAct indican que esto podría ser cierto.

Desde principios de 2015, las autoridades de control italianas incautaron más de 70 toneladas de atún rojo ilegal, muchos de los cuales eran individuos juveniles capturados antes de llegar a la edad reproductiva.

En un caso, una embarcación de pesca italiana sin cuota de captura fue encontrada con 1.000 atunes a bordo. Incautaciones tan grandes como esta no son poco comunes en Italia e indican la presencia de un gran mercado negro en el país. Por ejemplo, en mayo de 2011, las autoridades de control italianas incautaron 30 toneladas de atún rojo ilegal que estaban siendo transportadas de Sicilia hacia el norte de Italia. En junio de 2013, 15 toneladas de atún rojo sin certificado de captura fueron encontradas en un camión en Sicilia. Un mes más tarde, en la misma zona, 42 toneladas de atún rojo sin ninguna documentación fueron descubiertos en tres camiones.

En el Estado español las noticias sobre pescado incautado, y en concreto atún rojo capturado y comercializado de forma ilegal, también son comunes.

Por estos motivos, MedReAct considera que la lucha contra la pesca ilegal no puede depender únicamente de las actividades de represión por parte de los inspectores de pesca. Sino que deben aplicarse otras medidas disuasivas por la Unión Europea, tales como asegurarse que los operadores de pesca ilegales no puedan acceder a las subvenciones públicas, conforme a lo dispuesto en el Reglamento del Fondo Europeo Marítimo y de la Pesca [2], o bien medidas para identificar a los pescadores ilegales como ciudadanos europeos dedicados a la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR) y que, por consiguiente, deberían estar sometidos al régimen de sanciones de la UE sobre la pesca INDNR.

Enlace para descargar la lista de Atún Rojo incautado en Italia desde principios de 2015.


[1] RAI investigación periodística en materia de pesca, “Pesca Selvaggia”, emitido el 4 de octubre de 2015.

[2] Párrafo 15 del REGLAMENTO (UE) N 508/2014 DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO de 15 de mayo de 2014 relativo al Fondo Europeo Marítimo y de Pesca.

Acabar con la sobrepesca

arton86jpg-cc281-b9a35Pese a algunos avances, el Estado español sigue incumpliendo los objetivos de limitación de capturas en 2015.

Lydia Chaparro, Fundación ENT. Revista El Ecologista nº 86.

La Política Pesquera Común establece el año 2015 como objetivo para cumplir con la tasa de explotación idónea para obtener el máximo rendimiento sostenible de los bancos pesqueros, aplicándola como muy tarde en 2020 para todas las poblaciones de peces. Sin embargo, hoy por hoy, la mayor parte de los ‘stocks’ pesqueros del Mediterráneo y la mitad del Atlántico están sobreexplotados, sin que se haya cumplido este objetivo. Los estudios demuestran que recuperar las poblaciones de peces generaría más empleo, riqueza y pescado que continuar con la sobrepesca actual.

Como cada año, la Comisión Europea ha iniciado el proceso de establecimiento de los límites de captura para el año siguiente publicando su Comunicación de la Consulta sobre las posibilidades de pesca para 2016 [1]. En este informe anual, que incluye una evaluación del estado de salud de las poblaciones de peces de la Unión Europea, figuran como sobrepescadas numerosas de las especies más consumidas en nuestros hogares.

Así mismo, se observa un empeoramiento de la conservación de las poblaciones de peces en el Atlántico y Mediterráneo. Un hecho grave, puesto que va en la dirección opuesta a la legislación comunitaria, cuyo objetivo primordial es restablecer las poblaciones de peces a niveles sostenibles.

En concreto, la Política Pesquera Común (PPC) [2] indica que los stocks pesqueros deben recuperarse y mantenerse por encima de unos niveles de biomasa capaces de producir el rendimiento máximo sostenible (RMS), es decir, un nivel de pesca que permita obtener el máximo alimento posible sin poner en riesgo la situación del stock. Con el fin de conseguirlo, la PPC establece el año 2015 como objetivo para cumplir con la tasa de explotación idónea para obtener el RMS, allí donde sea posible, y, como muy tarde, deberá haberse cumplido de forma progresiva y gradual para todas las poblaciones de peces en 2020.

Sin duda, el cumplimiento de esta normativa ayudaría a garantizar la consecución del buen estado ecológico de nuestros mares, puesto que actualmente el 93% de los stocks pesqueros del Mediterráneo y el 48% del Atlántico se encuentran sobrepescados, incumpliendo este objetivo.

Los progresos se están frenando

De hecho, los datos muestran que en los últimos dos años el progreso hacia el fin de la sobrepesca se ha ralentizado y, en promedio, la cantidad de sobrepesca incluso ha aumentado. Así pues, con el plazo de 2015 superado, es necesario que no se retarde más el cumplimiento y la aplicación de la normativa (en vigor desde el 1 de enero de 2014), y que se realicen esfuerzos adicionales para establecer límites de captura que aseguren la recuperación de las poblaciones de peces.

Entre las especies que figuran como sobrepescadas en algunas zonas del Atlántico nororiental y aguas adyacentes se encuentran el bacalao, la sardina, el lenguado y la merluza. En el Mediterráneo, concretamente en el levante peninsular, donde la gran mayoría de las poblaciones evaluadas hasta la fecha sufren sobrepesca, figuran entre otras la merluza, el pez espada, la bacaladilla, la sardina, el besugo, el lenguado, el rodaballo, el salmonete de fango, el rape, así como la gamba roja y la cigala [3]. Si bien es cierto que se observan mejoras en poblaciones de interés pesquero del Atlántico, en el Mediterráneo en cambio la situación sigue empeorando, repercutiendo sobre el estado de salud de los ecosistemas marinos y la rentabilidad del sector.

Por otro lado, aunque la comunicación expone que la Comisión Europea propondrá para 2016 unos límites de captura que permitan alcanzar el rendimiento máximo sostenible para todas las poblaciones para las que existan dictámenes biológicos –lo que se significaría un gran paso para poner fin de la sobrepesca en la UE–, no incluye información sobre los niveles de biomasa (un indicador del estado de salud de las poblaciones de peces), lo cual podría ayudar a medir los progresos de cara al restablecimiento de las poblaciones, uno de los objetivos fundamentales de la política pesquera europea.

Durante el transcurso de los próximos meses, la Comisión propondrá límites de captura para 2016 específicos para cada población. Los 28 Estados miembros de la UE los valorarán antes de que sus titulares de los ministerios de pesca se reúnan en el Consejo (que tendrá lugar en octubre y diciembre) para fijar los límites definitivos. Este es precisamente un componente fundamental de la PPC y la prueba más clara para demostrar si tienen la intención de acabar con la sobrepesca en la UE sin más demora, mostrando así a la ciudadanía si pueden cumplir con el compromiso que adquirieron al aprobar la nueva Política Pesquera Común.

Pero desgraciadamente, el grado de credibilidad de los ministros de pesca europeos es actualmente bajo. Esto se debe, entre otros motivos, a que en diciembre de 2014 establecieron unos límites de captura que en el 58% de los casos superaban las recomendaciones científicas que se establecían en la legislación como vía para conseguir el rendimiento máximo sostenible. En las negociaciones referentes a las pesquerías de las aguas del Atlántico nororiental, por ejemplo, se excedieron en 61 de los 97 límites de captura que disponían de recomendaciones científicas.

Si regresamos a la comunicación actualmente en discusión sobre límites de pesca para 2016, es más que probable que durante los próximos Consejos, el Estado español negocie para determinadas especies topes de capturas que de nuevo excedan las recomendaciones científicas, alegando, tal y como se ha venido haciendo en los últimos años, necesidad de flexibilidad por motivos socioeconómicos, sin proporcionar justificaciones ni planes a largo plazo como requiere la nueva PPC. Una postura que retardará aún más el logro de los objetivos de la PPC y la consecución de unas pesquerías ambiental, social y económicamente sostenibles.

La reducción de capturas es beneficiosa

Ahora bien, se podría llegar a pensar que estos incumplimientos de la normativa son inevitables, debido a las potenciales consecuencias económicas que causaría una disminución de las posibilidades de pesca (cuotas). Pero la realidad, es que una reducción de las capturas hasta conseguir la recuperación de las poblaciones de peces a niveles sostenibles conllevaría por el contrario beneficios a medio y largo plazo.

Un estudio realizado por la New Economics Foundation [4] demuestra que la recuperación de las poblaciones europeas de peces podría proporcionar hasta 2.052.639 toneladas más de pescado (suficiente para satisfacer la demanda anual de la UE), producir ganancias de hasta 842 millones de euros por año y crear hasta 64.000 puestos de trabajo. Así pues, la recuperación del mar no solo significaría más pescado y un mejor estado ambiental, sino también más empleo, más beneficios y salarios más altos.

Por otro lado, uno de los temas que suscita más preocupación dentro del ecologismo social, es cómo se distribuyen las cuotas entre la flota dentro de un mismo país. La PPC establece que los Estados miembros aplicarán criterios transparentes y objetivos, incluidos aquellos de carácter medioambiental, social y económico. Los criterios empleados podrán incluir, entre otros, el impacto de la pesca en el medio ambiente o la contribución a la economía local.

Este es un tema de gran trascendencia, porque la flota de menor impacto ambiental y mayor beneficio social (la flota artesanal o de artes menores, entre otras modalidades de bajo impacto ambiental) aparece por fin apoyada por la normativa europea. Pero en cambio, el Gobierno español no tiene la intención, al menos para el ejercicio 2016, de aplicarla ni hacer un reparto de cuotas empleando criterios ambientales. Otro hecho preocupante y de gran trascendencia, puesto que de nuevo se retrasa el apoyo real a las modalidades de pesca más selectivas y sostenibles de nuestro litoral.

Además de todo lo anterior, frecuentemente se ignoran también otros principios fundamentales para la consecución del buen estado ambiental marino, y que a su vez figuran en la normativa europea, como son el principio de precaución y la gestión ecosistémica. Por ello es importante insistir en la necesidad de aplicar correctamente la legislación e incluir el enfoque del ecosistema en los planes plurianuales de gestión. Factores que a su vez permitirían avanzar hacia la recuperación de la salud de nuestros mares y la reducción del impacto de la actividad pesquera sobre el ecosistema marino. A ello cabe añadir el reto de minimizar el impacto sobre las especies no objetivo y de abordar adecuadamente el problema de las pesquerías no selectivas.

Acabar con la sobrepesca en las aguas noroccidentales de Europa

Por estos motivos a través de la campaña “Acabar con la sobrepesca en las aguas noroccidentales de Europa”, se está a su vez siguiendo de cerca las negociaciones sobre el Plan de gestión del mar Báltico. Este será el primer plan plurianual que se proponga desde que entró en vigor la Política Pesquera Común, por lo que podría servir de modelo para los futuros planes de gestión que se vayan desarrollando en Europa. Motivo de peso para asegurar que en él se reflejan las medidas para conseguir unas prácticas pesqueras sostenibles y se cumplen los objetivos de la PPC.

Los Estados miembros –entre ellos España que cuenta con un rol destacado dentro de la UE en esta materia– tienen la responsabilidad de gestionar correctamente los ecosistemas marinos en beneficio de la sociedad, a través de mejores planes de gestión y una distribución justa y equitativa de los recursos pesqueros. La falta de voluntad política, no es solo una actitud que compromete el estado de conservación de los recursos, sino que imposibilita la ciudadanía, especialmente en el caso del Mediterráneo, poder consumir pescado procedente de fuentes sostenibles.

Mucho por hacer

Actualmente, más de dos terceras partes de los productos de la pesca que consumimos proceden de aguas extracomunitarias, y aunque nuestros mares están cada vez más vacíos, España continúa siendo uno de los países del mundo que más pescado consume, por lo que exportamos la sobreexplotación a zonas cada vez más alejadas. Lo que convierte a nuestro modelo de producción y de consumo en altamente insostenibles. Si a todo esto añadimos además la falta de etiquetaje en los productos de la pesca, la cosa se complica.

Así pues, si bien es cierto que algunas cosas se están haciendo bien, como son los avances del Gobierno español en la lucha contra la pesca ilegal, en muchos otros temas relativos a la trazabilidad, comercialización y gestión pesquera queda mucho por avanzar.

El cambio de rumbo no es fácil, los cambios generan miedo y reticencia, pero restablecer las poblaciones de peces a niveles sostenibles lo antes posible no solo es un compromiso legal que se debe cumplir, sino una opción ética que conllevaría mayores beneficios a los pescadores y a todas las personas, como usuarias de este patrimonio común que es el mar. De no cumplirlo, se estará simplemente favoreciendo la pérdida de biodiversidad, y prolongado la insostenibilidad ambiental y económica del sector. Así pues, los primeros pasos para erradicar la sobrepesca en aguas europeas pasan por una mayor voluntad política, el desarrollo de la investigación y la aplicación efectiva de la Política Pesquera Común de la UE.

Por último, no debemos olvidar que la actividad pesquera no es la única responsable del mal estado marino. La artificialización de la costa, la ampliación de puertos y los dragados, la contaminación, la proliferación de las especies invasoras o el aumento de la temperatura del agua son algunos de los factores que han propiciado también la regresión de los recursos marinos. Numerosas otras reglamentaciones y compromisos adquiridos a nivel internacional, europeo, estatal o autonómico entran en juego, y su cumplimiento y aplicación son a su vez necesarias si queremos conseguir unos mares saludables y una pesca con futuro.

Información mínima obligatoria
En 2014, entró en vigor el Reglamento de la Organización Común de Mercados [5] sobre la información mínima obligatoria que debe mostrarse al consumidor final. Esta nueva normativa, de obligado cumplimiento, representa un gran paso en cuanto al derecho a la información se refiere, pues las personas que quieran contribuir a la sostenibilidad de la pesca a través de un consumo responsable podrían saber, entre otra información, el arte de pesca utilizado [6]. El problema radica en que casi ningún comercio cumple con esta normativa, y frecuentemente la información facilitada en los mostradores no solo es escasa, sino que en ocasiones también resulta ser fraudulenta.

Acceder al artículo original: Acabar con la sobrepesca – El Ecologista

[1] Comisión Europea, 2015. Consulta sobre las posibilidades de pesca para 2016 en virtud de la política pesquera común. Bruselas, 2.6.2015. COM(2015) 239 final.

[2] Reglamento (UE) nº 1380/2013 sobre la Política Pesquera Común.

[3] STECF, 2015. Consolidated Advice on Fish Stocks of Interest to the European Union (STECF-14-24). 2014. EUR 27028 EN, JRC 93360, 747 pp.

[4] NEF, 2015. Managing EU fisheries in the public interest. New Economics Foundation. London. ISBN 978-1-90850-77-1.

[5] Reglamento (UE) nº 1379/2013 por el que se establece la Organización Común de Mercados.

[6] Para más información visitar: www.sinmalaespina.org

¿Y si hablamos de consumo responsable de pescado?

Lydia Chaparro – ENT

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Para disfrutar del verano mucha gente saboreará en alguna terracita unas tapas de calamares, gambas a la plancha, pulpo a la gallega, pescadito frito… entre muchos otros platos típicos de nuestra gastronomía ¿pero somos conscientes del impacto de nuestro modelo de consumo?

Panga disfrazada de gallo o lenguado; perca del Nilo ofrecida como mero; chipirones, que suena más sabroso que inmaduros de calamar; merluza europea que muy posiblemente no sea ni europea ni capturada en Europa; langostinos “frescos” procedentes de la acuicultura intensiva en zonas costeras deforestadas; gambas que han dado la vuelta al mundo antes de aterrizar en nuestro plato; pulpo a la gallega procedente de la gran flota industrial europea en África; o pescado de acuicultura rebautizado como “salvaje” a precio de oro. Esta es sólo parte de la oferta actual de numerosos chiringuitos y restaurantes, donde es más que probable que los productos del mar que consumamos procedan de lugares muy alejados de nuestros hogares.

De hecho, más del 70% del pescado que se consume en el Estado español es de origen extracomunitario. Por tanto, no es de extrañar que la mayoría de los productos que encontramos en las pescaderías y comercios también procedan de las grandes flotas industriales o bien de la acuicultura intensiva en zonas muy lejanas. Tanto es así que cada producto recorre de media unos 5.000 kilómetros antes de llegar a nuestros platos, dejando tras de sí una importante huella de carbono.

Por otro lado, el elevado consumo de productos pesqueros, entre los cuales el Estado se encuentra entre los mayores depredadores del mundo, casi 45 kg de pescado al año por persona, provoca esta gran dependencia de pescado exterior. Además, el modelo europeo, que hasta ahora ha favorecido a la pesca industrial, permite que grandes buques accedan a países empobrecidos a cambio de una compensación económica, la cual pocas veces revierte en beneficios reales para la población local.

Así pues, debido a la injusticia social y ambiental hacia las comunidades costeras de terceros países, más la elevada huella de carbono asociada a los productos de la pesca, parecería que la primera recomendación para elegir los frutos del mar de forma responsable sería siempre elegir productos cuanto más cercanos mejor, pero, ¿es posible consumir pescado local sostenible?

Según los últimos datos de la Comisión Europea, el 48% de los stocks pesqueros en el Atlántico y el 93% en el Mediterráneo se encuentran sobrepescados. Por poner algunos ejemplos, entre las especies sobrepescadas en el mediterráneo español encontramos la merluza, el pez espada, el atún rojo, la sardina, la bacaladilla, el besugo, el lenguado, el rodaballo, el salmonete de fango, el salmonete de roca, el rape negro, así como la gamba roja, la gamba blanca y la cigala. En el caso de la merluza, además, los científicos advierten que la especie está en estado crítico y que hay riesgo de colapso.

Por estos motivos, consumir pescado capturado localmente -particularmente si procede del Mediterráneo- no necesariamente es sinónimo de sostenibilidad, aunque seguramente sea la opción más responsable desde el punto de vista económico, social, e incluso moral. Por todo esto, estar informados sobre los productos que queremos adquirir resulta imprescindible.

Ahora bien, a principios de 2014 entró en vigor el nuevo Reglamento sobre la información mínima obligatoria que debe mostrarse en los comercios. Esta nueva normativa, de obligado cumplimiento, representa un gran paso en cuanto al derecho a la información se refiere, pues las personas que quieran contribuir a la sostenibilidad de la pesca a través de un consumo responsable podrían saber, entre otra información, el arte de pesca utilizado. El problema radica en que casi ningún comercio cumple con esta normativa, y frecuentemente la información facilitada en los mostradores no sólo es escasa, sino que en ocasiones también fraudulenta.

Por todo esto, es muy importante presionar a las administraciones competentes para que apliquen y hagan cumplir las normativas existentes. Entre otras obligaciones, los responsables en materia pesquera deben asegurar que las poblaciones de peces se recuperen hasta niveles saludables, y que la trazabilidad y la calidad de los productos que consumimos son las óptimas.

Finalmente, si se desea apostar por reducir el impacto sobre el medio marino a través de un consumo menos insostenible, quizás os sirvan estas 5 preguntas básicas a la hora de ir a comprar:

¿Cuánto?

Debemos reducir nuestro consumo. Nuestra demanda en productos del mar es muy superior a los niveles sostenibles, de hecho, gran parte del pescado y marisco comercializado procede de lugares lejanos, capturados por grandes flotas industriales, o procedentes de la acuicultura intensiva. Ambos modelos pueden conllevar graves impactos ambientales y sociales.

¿Dónde?

Es preferible comprar en pescaderías, mercados y tiendas tradicionales (frente a las grandes cadenas de distribución) y comprar únicamente aquellos productos que contengan una etiqueta con la información mínima obligatoria.

¿Cómo?

Priorizando aquellas especies que hayan sido capturadas por la pesca artesanal (como redes de enmalle, líneas y anzuelos, así como nasas y trampas), marisqueo a pie o mediante cerco litoral. Modalidades que generan una mayor ocupación laboral y que son la base de la socioeconomía de numerosas comunidades pesqueras.

¿Qué?

Diversificando nuestro consumo, eligiendo productos frescos de proximidad y evitando el consumo de inmaduros. Los consumidores tenemos derecho a conocer y exigir que se respeten las tallas mínimas, tanto en pescaderías y mercados, como en bares y restaurantes.

¿Cuándo?

Eligiendo los productos de temporada. De hecho, un producto puede venderse como fresco aunque haya sido descongelado ¡Un motivo más para fijarse bien en la etiqueta! Si hay dudas sobre la frescura debemos preguntar.

Leer el artículo completo: www.ent.cat

El 40 por ciento de las especies del Cantábrico están sobreexplotadas

Publicado por Pablo ANTUÑA, La Nueva España

Paco Ramos, Lydia Chaparro y Miguel Ortega, ayer, en el Centro de Cultura Antiguo Instituto. ENEKA FERNÁNDEZ

El 40% de las especies del Atlántico Norte se encuentran sobreexplotadas. Un dato todavía preocupante, aunque el porcentaje sea la mitad del que había hace una década, y que para Ecologistas en Acción sirve como llamamiento para realizar una mejor gestión. Miquel Ortega, de la Fundación ENT, dedicada a la innovación ambiental, analizó el futuro de la pesca y el estado de las poblaciones de peces, en un acto en el que también participaron Lydia Chaparro y Paco Ramos, de Ecologistas en Acción.

Ortega resaltó en el apartado de la sobreexplotación la situación de la merluza y la sardina. “La merluza es la especie que tiene más valor económico y debe gestionarse mejor. La sardina, por su parte, ha tenido una evolución negativa y si no se mejora de forma significativa no se va a poder pescar, y va tener que venir la Unión Europa a decir cómo pescar para que el stock no se colapse”.

Otro de los apartados que preocupan es la disminución en la flota de pesca. “En Asturias la pesca ha tenido bastantes protestas y en volúmen de flota ha ido bajando; en 2007 había unas 400 embarcaciones y ahora estamos en poco más de 200”, resalta Ortega, que se marca como retos para el futuro “continuar la adaptación de la cantidad de la flota y conseguir el objetivo de mantener el recurso de manera indefinida”.

Por su parte, Lydia Chaparro, de Ecologistas en Acción, denunció que “no estamos gestionando bien nuestras pesquerías” y pone como ejemplo el caso del langostino: “La gran mayoría viene de países en vías de desarrollo, con técnicas que dañan mucho al medio marino”. De ahí que no dude en afirmar que es necesario inculcar a la sociedad la importancia de “reducir el consumo de pescado y elegir productos frescos y de temporada que estén correctamente etiquetados”.

Ecologistas en Acción ha elaborado una guía con las 71 especies que más se consumen en los hogares españoles, en la que se recogen también los fraudes más comunes y una recomendación de consumo con instrucciones para una elección más responsable. “Hay que mirar la etiqueta, tiene que decir la procedencia del pescado, si es fresco o congelado, el arte de pesca de cómo se ha capturado, el precio o la pesquería, si es cercano o lejano el producto”, comenta Chaparro.

En su coloquio en el Antiguo Instituto también se resaltó el dato de que en España apenas se consume un 35 por ciento de productos pescados en aguas europeas. Por lo que animan a los consumidores a elegir los ejemplares capturados por las pesquerías más selectivas del litoral más cercano.

Artículo original disponible en www.Ine.es

La participación de los pescadores en la planificación pesquera, puede contribuir a que esta actividad sea más sostenible

Artículo publicado por Gaizka Esparza en Bilbao Buenas Noticias

“El futuro de la pesca en el Atlántico y mar Cantábrico: estado de las poblaciones de peces y consumo responsable de pescado”, es el titulo de la charla organizada por Ekologistak Martxan Bizkaia para esta tarde en Bilbao. Allí estará Lydia Chaparro del Area Marina de Ecologistas en Acción, compartiendo protagonismo con Miquel Ortega de la Fundación ENT. Con Lydia, hemos conversado en torno a la pesca sostenible, las políticas pesqueras y el consumo responsable.

¿Es posible a día de hoy hablar de pesca sostenible?

Sí, es posible hablar de pesca sostenible, el problema es que la palabra sostenibilidad está muy mal usada. Preferimos utilizar el término pesca responsable y de bajo impacto ambiental. El propio Ministerio de Agricultura Alimentación y Medio Ambiente frecuentemente argumenta que si la pesca se ha practicado legalmente, es por definición sostenible, olvidando por completo los impactos ambientales que ciertas modalidades pesqueras pueden infringir sobre el medio marino.

Para Ecologistas en Acción, una pesca sostenible es aquella que obviamente cumple con la legislación vigente pero además, es aquella que asegura que las poblaciones de peces están explotadas conforme el Rendimiento Máximo Sostenible, es decir, que no se pone en peligro la capacidad de regeneración futura de las poblaciones.  Pero actualmente, en base a este criterio, podemos asegurar que la sobrepesca afecta al 95% de los stocks pesqueros evaluados en el Mediterráneo y el 39% en el Atlántico, y por lo tanto, muchas poblaciones de peces en Europa no están gestionadas de forma sostenible. Para poner fin a la sobreexplotación de los caladeros, es preciso alcanzar un equilibrio entre lo que se extrae de los mares y lo que el océano puede ofrecer. Motivos por los que desde Ecologistas en Acción exigimos unos límites de pesca adaptados a los recursos disponibles y a los límites del ecosistema. Sólo de esta forma podremos recuperar las poblaciones de peces a niveles saludables, conseguir la sostenibilidad ambiental y por consiguiente la sostenibilidad social y económica de la actividad pesquera que tanto necesitamos.

¿Cuál es la situación en el mar Cantábrico? ¿Cuáles son las especies que más han sufrido la explotación llevada a cabo por los seres humanos?

Aunque el ICES/CIEM (Consejo Internacional para la Exploración del Mar) y otros organismos científicos como AZTI-Tecnalia están haciendo un gran trabajo y han evaluado la situación de algunos de los recursos pesqueros de mayor interés para la flota vasca, todavía faltan datos sobre el estado muchas otras especies del Atlántico Norte. Especialmente de aquellas especies que no son de interés comercial o de ecosistemas marinos vulnerables, como pueden ser los ecosistemas de aguas profundas. Por eso mismo, desde Ecologistas en Acción abogamos por una correcta gestión que permita una explotación sostenible a largo plazo de todas las poblaciones, estableciendo límites de captura conforme el consejo científico, y aplicando el criterio de precaución y la gestión ecosistémica en la pesca, tal y como indican las diferentes normativas en vigor.

Con respecto a los datos disponibles para el Mar Cantábrico, algunas de las poblaciones que podemos considerar sobreexplotadas son por ejemplo el atún rojo, el rabil, la merluza o la caballa. Con respecto a la sardina se ha registrado un descenso de la biomasa y se aconseja una reducción de las capturas. Para otras especies como el gallo del norte o el jurel, los organismos científicos competentes recomiendan una mejor gestión y una reducción del esfuerzo pesquero para asegurar la sostenibilidad a largo plazo… y así sucesivamente. En cualquier caso, para cada una de estas pesquerías, una gestión sostenible y un futuro viable para los pescadores no sólo es posible, sino que es necesario. De no hacerlo, podríamos volver a tener situaciones extremas como la que sucedió con la anchoa en el Mar Cantábrico.

Hay otros casos que nos recuerdan las nefastas consecuencias ambientales y sociales derivadas de una mala gestión de los recursos marinos. Uno de los casos más conocidos es el del bacalao. Hoy en día es una especie catalogado por la UICN como Vulnerable a la extinción, y a nivel global su situación es muy crítica, puesto que el 88% de las poblaciones de bacalao están sobreexplotadas y el 30% en peligro de colapso. Así pues, como no podría ser de otra manera, es una de las especies que aparecen en la guía y que no aconsejamos en absoluto consumir.

Esta sobre explotación ha traído una merma en la biodiversidad que afecta a su vez a otras especies que se alimentan de peces… ¿De qué animales estaríamos hablando?

Aunque la falta de una correcta gestión y el impacto de la pesca sobre el medio son factores importantes a tener en cuenta, no son ni mucho menos la única amenaza que afecta a la salud de nuestros mares. La pérdida de hábitats, la contaminación, la llegada de especies invasoras o el aumento de la temperatura del agua debido al cambio climático, son algunos de los factores que hacen que la biodiversidad marina esté fuertemente amenazada. Estamos hablando de numerosas espeses de peces y moluscos, pero también tiburones, cetáceos, corales, esponjas, algas…
Se estima además que estas amenazas crecerán en un futuro, especialmente las asociadas al cambio climático y la degradación del hábitat. De hecho, varias publicaciones científicas coinciden en que se prevé una reducción de la productividad de las aguas españolas en los próximos años.

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Cómo alimentarse ‘Sin mala espina’

Artículo publicado por Juan Marqués, Diario de Cádiz

Cada español se traga de media 45 kilos de pescado y marisco en un año. Unos dos tercios procede ya de terceros países. Ecologistas en Acción llama al consumo responsable en una guía

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Panga y perca del Nilo disfrazadas de mero, pescadilla de El Cabo bajo la etiqueta de merluza europea, gambas escocesas peladas en China, salmones de las supuestamente saludables aguas noruegas, los últimos bacalaos del Atlántico, clones de doradas turcas de acuicultura intensiva y pescado de caña rebautizado como “salvaje” a precio de oro. Esta es sólo parte de la oferta actual de cualquier pescadería en el país más ictiófago de la Unión Europea.

Según la FAO, en España se consume una media de 45 kilos de pescado por persona y año, una cantidad que la coloca en octava posición en el mundo y a sólo dos puestos de Japón, que está por detrás de Myanmar, Corea, Malasia, Islandia y Maldivas. En Cataluña apenas son capaces de autoabastecerse en un 10% con recursos propios. En Andalucía, el porcentaje es algo mayor. Los caladeros de muchas especies se agotaron o se encuentran al límite por la sobreeexplotación que practican las insaciables flotas industriales. Y los mares, sobre todo el Mediterráneo, no dan abasto.

Dos tercios del pescado que se vende en todo el país es ya de origen extracomunitario. Cada producto ha recorrido unos 5.000 kilómetros de media antes de llegar a nuestros platos, dejando tras de sí una importante huella de carbono, una estela de CO2 que incrementa el efecto invernadero, acelera el cambio climático y empuja a muchas especies a otras latitudes.

Las dudas surgen a la hora de elegir qué compramos. Lydia Chaparro, ecóloga marina, especialista en políticas pesqueras y miembro de Ecologistas en Acción Cataluña, intenta solventarlas en Sin mala espina, una guía publicada por la organización conservacionista, disponible en formato digital en el blog sinmalaespina.org. “Quisimos ir más allá de las diez especies más consumidas y analizamos las 71 que padecen una mayor presión pesquera”, comenta antes de la charla que dio en El Puerto.

Ecologistas en Acción siempre ha defendido un reparto justo y equitativo de las cuotas. “Consideramos que los políticos tienen que determinarlas en función de criterios científicos. Hemos luchado mucho, junto con los pescadores y otros agentes sociales, por que se repartan en base a criterios sociales y ambientales. Y esto no es una invención ecologista. Está en la normativa europea. Por lo tanto, tenemos que presionar a nuestro gobierno para que se cumpla la normativa. Así, las almadrabas y las otras modalidades pesqueras más sostenibles tendrían más derecho a pescar más atún que las flotas industriales. No somos los enemigos. Queremos peces y queremos pescadores, pero es imprescindible una buena gestión para un futuro viable”.

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Encuentro digital sobre pesca sostenible

En el siguiente enlace encontraréis las respuestas del encuentro digital que tuvo lugar el 10 de marzo de 2015 donde se contestaron en directo las preguntas sobre pesca sostenible, políticas pesqueras y consumo responsable de pescado y marisco #SinMalaEspina.

https://ecologistas.dilmot.com/streams/encuentro-digital-con-lydia-chaparro/embed

encuentro digitalEncuentro organizado por Ecologistas en Acción con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

Consum i contaminació en peix

Entrevista sobre consum i contaminació al programa El matí a Ràdio 4 (rne).

Per escoltar l’àudio (a partir del minut 2): Audio Ràdio 4

Un 2015 sin mala espina

Artículo disponible en: https://www.ecologistasenaccion.org/article29204.html

CubiertaAcabar con la sobrepesca y cuidar más nuestros mares es uno de los objetivos de 2015. Ecologistas en Acción cree que, para lograrlo, es necesario impulsar cambios desde la política, pero también proporcionar información para la compra de productos del mar. Una completa Guía de consumo responsable de pescado y marisco explica las razones para que en estas fiestas y el resto del año se busquen menús alternativos.

La Guía de Consumo Responsable de Pescado y Marisco Sin Mala Espina ofrece criterios para las personas que están convencidas de que el consumo es una herramienta fundamental para disminuir la sobreexplotación pesquera que sufren nuestros mares. Con ella se pueden evitar los productos que no estén debidamente etiquetados o cuya captura esté asociada a un mayor impacto ambiental y social.

Además, en la guía se han evaluado las 71 especies más consumidas en nuestros hogares, y entre muchos otros aspectos se recogen los fraudes más comunes y una recomendación de consumo con instrucciones para una elección más responsable.

Con las claves que ofrece Sin Mala Espina, Ecologistas en Acción anima a todas y todos los consumidores a elegir los productos frescos y de temporada que estén correctamente etiquetados, a diversificar al máximo el consumo para disminuir la presión sobre las especies más populares y elegir, cuando sea posible, los ejemplares capturados por las pesquerías más selectivas de nuestro litoral.

Para adquirir la guía Sin Mala Espina en formato e-book (6 €) visitar El TendereteVentana nueva

Tríptico Sin mala espina.Ventana nueva VídeoVentana nueva Gamba chunga, manglar tumba. AudioVentana nueva Gamba chunga, manglar tumba.

Reportaje en Oizmendi telebista

Entrevista en Radio Euskadi

Entrevista sobre consumo responsable en el programa La casa de la palabra de Radio Euskadi.

Para escuchar el audio (a partir del minuto 26): Audio Radio Euskadi

Entrevista a Ràdio Estel

Entrevista sobre consum responsable al programa La veu dels Animals de Radio Estel.

Per escoltar l’audio (a partir del minut 22:45): Audio Radio Estel

La Unión Europea se queda hoy sin pescado

Fish Dependacy Day 2014Un informe de New Economics Foundation muestra que a partir de hoy viernes y hasta final de año los europeos comerán un pescado que procede de fuera de sus aguas. Ecologistas en Acción resalta la gravedad del caso español, con un consumo per capita muy superior incluso al de la media europea. Nuestro país lleva ya un mes dependiendo del pescado procedente de fuera de la UE.

Las investigaciones realizadas por la New Economics Foundation (NEF) revelan el alto grado de dependencia que tienen los países de la UE de pescado procedente de fuera de sus aguas, para satisfacer sus altos niveles de consumo. Si la UE consumiera solamente el pescado de sus propias aguas, se quedaría sin pesca el 11 de julio de este mismo año. Dentro de esta tendencia insostenible, España se sitúa en los puestos de cabeza, con un consumo de 42,9 kg per cápita /año, frente a los 23kg de la media en la UE 27. El consumo español ha seguido creciendo en los últimos años. Nuestro país, a pesar de su gran riqueza en recursos pesqueros, produce menos del 50% del pescado que consume, y lleva dependiendo del pescado exterior desde el pasado 11 de junio.

La UE mantiene así la tendencia de los últimos años. Mientras que apenas se han producido avances en reducir la dependencia del exterior, la sobreexplotación de algunos stocks pesqueros sigue aumentando. Esta sobreexplotación se traduce en una pérdida de productividad de nuestros mares, que no ha ido acompañada de un descenso en el consumo. Al contrario, la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) predice que el consumo europeo aumentará de aquí a 2030. Actualmente uno de cada dos pescados que come un europeo procede de aguas de terceros países.

Los stocks pesqueros de Europa no gozan de buena salud y por ello producen mucho menos pescado del que producirían si se gestionaran de una forma sostenible. El estudio muestra las ventajas de dicha gestión: recuperando 43 stocks de los actualmente sobreexplotados en aguas europeas y llevándolos a su Rendimiento Máximo Sostenible, se lograría retrasar el día en que se agota el pescado europeo hasta el 4 de Octubre. Además, las pesca sostenible significa también una oportunidad laboral: NEF lo cifra en 100.000 nuevos empleos.

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El peix i el marisc ecològics, els grans desconeguts

El peix bio és l’aposta més forta de la 21a edició de la fira BioCultura

ha-que-peix-del-mes_ARAIMA20140512_0017_16Publicat pel Diari ARA

Quina diferència hi ha entre un lluç salvatge, un de piscifactoria industrial i un d’aqüicultura ecològica? La majoria de nosaltres no sabríem respondre ben bé què. I és que el peix, igual que el marisc i les algues, és el gran desconegut dins del mercat de productes ecològics. Es tracta, però, d’un sector emergent que comença a obrir-se camí. Per això, la fira BioCultura, que des de fa més de 20 anys advoca pel consum responsable i ha fet molta feina per generalitzar i normalitzar la fruita, la verdura o la carn ecològiques, s’ha proposat donar-li impuls en aquesta 21a edició, que es va acabar ahir. “Regular el consum de peix basat en una pesca sostenible és important, no només per consumir un peix saludable sinó també per ajudar a revitalitzar l’economia local, els petits pescadors artesanals i les confraries dels pobles de les nostres costes, que s’estan perdent per la pesca industrial”, assegura la directora, Ángeles Parra.

Per a les persones convençudes que modificant hàbits individuals podem contribuir a un canvi global, una bona assessora a l’hora de comprar pot ser la guia de consum responsable de peix i marisc Sin mala espina, que es va presentar a BioCultura divendres. L’autora, Lydia Chaparro, ecòloga marina i responsable de pesca d’Ecologistes en Acció, desgrana les confusions i fraus que es cometen amb les 71 espècies que més consumim, i ofereix recomanacions per triar millor, amb l’objectiu de revertir l’impacte ambiental i social de l’actual model de producció i gestió pesquera…

Article sencer disponible a ara.cat

España es líder en producción ecológica en Europa pero colista en el consumo

Corey ArnoldPublicado por La Vanguardia

Entre las novedades de esta 21ª edición de Biocultura destaca la atención a la acuicultura ecológica, como respuesta a la “sobreexplotación de los recursos naturales derivados de las técnicas convencionales”, destacan los organizadores.

Montse Escutia, la secretaria de la Asociación Vida Sana, entidad organizadora la feria, ha explicado que esta técnica consiste en criar especies animales acuáticas en agua de gran calidad, sin productos agresivos con el medio ambiente, con menos concentración de animales y dándoles más tiempo para engordar.

En este sentido, la responsable de pesca de Ecologistas en Acción, Lydia Chaparro, ha apuntado que dos de cada tres peces que se consumen en España provienen de fuera de la Unión Europea y que la primera condición para un consumo responsable es “la proximidad porque se reduce la huella ecológica” aunque, ha añadido, “el consumidor no es el culpable” de la situación.

Durante el acto de presentación de la feria, Ecologistas en Acción presentó la guía de consumo responsable de pescado y marisco Sin Mala Espina, elaborada por esta entidad con el objetivo de “informar de los problemas del actual modelo de producción y gestión pesquera” y “facilitar las decisiones sobre qué consumir”.

Artículo completo en La Vanguardia

Entrevista en Españoles en la mar

Entrevista en el programa Españoles en la mar de radio exterior rne.

Para escuchar el audio (a partir del minuto 30): rne

Question Your Shrimp

La batalla de las raspas

Artículo publicado por el Perdiódico

La tilapia es el nuevo pescado exótico que compite con especies tradicionales. Empieza a ser plato habitual de menús escolares

1364662065135Los niños tienen la palabra. ¿Acaso hay mayor reto para un pescado que poner a prueba su prestigio ante la ancestral aversión que despiertan entre el público infantil? De su veredicto ha dependido en buena medida el futuro de las especies marinas llegadas desde los confines del planeta en los últimos tiempos. Que no lo aborrezcan ya es un rotundo éxito. Un desafío que en su día superaron, con mayor o menor solvencia, especies como la perca y la panga. Ahora ha llegado el turno de la tilapia.

Para los más pequeños es un pescado más. Pasa el trámite por su aspecto, liso, blanco, en forma de filete. Y el requisito imprescindible: no tiene raspa. «Muchos centros exigen panga o tilapia para evitar espinas. Y a los niños les gustan rebozados, por su sabor neutro, sin un regusto intenso de pescado», explica Robert Amat, responsable de dietética y nutrición de la empresa de restauración colectiva Rost Serv.

Amat asegura que las únicas quejas llegan de los padres. Muchos de ellos están alerta desde que la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) detectara restos de pesticidas en la panga y rastros de mercurio en filetes de este pescado y de perca en un análisis del 2010. No superaban el umbral marcado por las autoridades de sanidad alimentaria, pero la OCU recomendaba el consumo limitado.

A la tilapia no le beneficia su denominación de origen exótica, como ocurre con la panga, su predecesora, importada en su mayoría del río vietnamita Mekong, «uno de los más contaminados del mundo», recuerda Lydia Chaparro, de Ecologistas en Acción. La nueva especie también procede del Sureste Asiático, desde donde los cargamentos suelen superar las 30 toneladas «para rentabilizar la inversión», según el distribuidor Enrique Moreno, de BCN Peixos. Un largo viaje, «congeladas la panga y la tilapia, refrigerada y en avión la perca», explica el vicepresidente del gremio de mayoristas de pescado de Mercabarna, Ángel Máñez…

Artículo disponible en: http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/batalla-las-raspas-2353278