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Reportaje sobre cogestión pesquera

Reportaje del programa Latituds (Canal 33) en el que ha participado Ecologistas en Acción, el Institut de Ciències del Mar – CSIC, la Confraria de Pescadors de Roses y el Comité de cogestión del lanzón (sólo disponible en Català).

El Mediterráneo sufre una fuerte presión de contaminación y de sobreexplotación pesquera. Para proteger este frágil ecosistema, en Cataluña se han creado comités de cogestión para regular la pesca de algunas especies conjuntamente entre pescadores, científicos, administración y ONGs ecologistas, una iniciativa pionera en Europa.

El objetivo de los pescadores es reducir el esfuerzo pesquero: trabajar menos y ganar más. El de todos: conseguir unos stocks pesqueros sostenibles.

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Para ver el vídeo: “Cogestió pesquera

El 93% de las poblaciones de peces en el Mediterraneo están sobreexplotadas

Entrevista en el programa “La tribu” de Catalunya Ràdio.

El motivo de la entrevista es el nuevo estudio de la ONG Oceana sobre el fraude en la comercialización de pescado. En él se apunta que uno de cada tres pescados servidos en restaurantes de Bruselas no corresponde a lo que el consumidor ha pedido y pagado. La investigación de Oceana sugiere que las razones económicas son las principales culpables del fraude en el pescado y el subsiguiente engaño al consumidor. Especies como el bacalao o el lenguado, que llegan a costar 30 o 40 € el plato, se cambian por otros como el panga, más barato y de acuicultura.

En la entrevista, ENT pone de relieve que este tipo de fraudes son también una práctica muy extendida en el Estado español, donde además, la falta del cumplimiento de la normativa sobre el etiquetado de los productos pesqueros se hace patente en la mayoría de puntos de venta, como en pescaderías y mercados municipales.

En el programa, Lydia Chaparro ha participado con Ramon Tarridas, pescador artesanal y restaurador, y con Núria Coll, periodista especializada en temas alimentarios.

Aquí puedes escuchar el áudio (sólo disponible en català): ‘El 93% de les poblacions de peixos del Mediterrani estan sobreexplotades’

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Acabar con la sobrepesca

arton86jpg-cc281-b9a35Pese a algunos avances, el Estado español sigue incumpliendo los objetivos de limitación de capturas en 2015.

Lydia Chaparro, Fundación ENT. Revista El Ecologista nº 86.

La Política Pesquera Común establece el año 2015 como objetivo para cumplir con la tasa de explotación idónea para obtener el máximo rendimiento sostenible de los bancos pesqueros, aplicándola como muy tarde en 2020 para todas las poblaciones de peces. Sin embargo, hoy por hoy, la mayor parte de los ‘stocks’ pesqueros del Mediterráneo y la mitad del Atlántico están sobreexplotados, sin que se haya cumplido este objetivo. Los estudios demuestran que recuperar las poblaciones de peces generaría más empleo, riqueza y pescado que continuar con la sobrepesca actual.

Como cada año, la Comisión Europea ha iniciado el proceso de establecimiento de los límites de captura para el año siguiente publicando su Comunicación de la Consulta sobre las posibilidades de pesca para 2016 [1]. En este informe anual, que incluye una evaluación del estado de salud de las poblaciones de peces de la Unión Europea, figuran como sobrepescadas numerosas de las especies más consumidas en nuestros hogares.

Así mismo, se observa un empeoramiento de la conservación de las poblaciones de peces en el Atlántico y Mediterráneo. Un hecho grave, puesto que va en la dirección opuesta a la legislación comunitaria, cuyo objetivo primordial es restablecer las poblaciones de peces a niveles sostenibles.

En concreto, la Política Pesquera Común (PPC) [2] indica que los stocks pesqueros deben recuperarse y mantenerse por encima de unos niveles de biomasa capaces de producir el rendimiento máximo sostenible (RMS), es decir, un nivel de pesca que permita obtener el máximo alimento posible sin poner en riesgo la situación del stock. Con el fin de conseguirlo, la PPC establece el año 2015 como objetivo para cumplir con la tasa de explotación idónea para obtener el RMS, allí donde sea posible, y, como muy tarde, deberá haberse cumplido de forma progresiva y gradual para todas las poblaciones de peces en 2020.

Sin duda, el cumplimiento de esta normativa ayudaría a garantizar la consecución del buen estado ecológico de nuestros mares, puesto que actualmente el 93% de los stocks pesqueros del Mediterráneo y el 48% del Atlántico se encuentran sobrepescados, incumpliendo este objetivo.

Los progresos se están frenando

De hecho, los datos muestran que en los últimos dos años el progreso hacia el fin de la sobrepesca se ha ralentizado y, en promedio, la cantidad de sobrepesca incluso ha aumentado. Así pues, con el plazo de 2015 superado, es necesario que no se retarde más el cumplimiento y la aplicación de la normativa (en vigor desde el 1 de enero de 2014), y que se realicen esfuerzos adicionales para establecer límites de captura que aseguren la recuperación de las poblaciones de peces.

Entre las especies que figuran como sobrepescadas en algunas zonas del Atlántico nororiental y aguas adyacentes se encuentran el bacalao, la sardina, el lenguado y la merluza. En el Mediterráneo, concretamente en el levante peninsular, donde la gran mayoría de las poblaciones evaluadas hasta la fecha sufren sobrepesca, figuran entre otras la merluza, el pez espada, la bacaladilla, la sardina, el besugo, el lenguado, el rodaballo, el salmonete de fango, el rape, así como la gamba roja y la cigala [3]. Si bien es cierto que se observan mejoras en poblaciones de interés pesquero del Atlántico, en el Mediterráneo en cambio la situación sigue empeorando, repercutiendo sobre el estado de salud de los ecosistemas marinos y la rentabilidad del sector.

Por otro lado, aunque la comunicación expone que la Comisión Europea propondrá para 2016 unos límites de captura que permitan alcanzar el rendimiento máximo sostenible para todas las poblaciones para las que existan dictámenes biológicos –lo que se significaría un gran paso para poner fin de la sobrepesca en la UE–, no incluye información sobre los niveles de biomasa (un indicador del estado de salud de las poblaciones de peces), lo cual podría ayudar a medir los progresos de cara al restablecimiento de las poblaciones, uno de los objetivos fundamentales de la política pesquera europea.

Durante el transcurso de los próximos meses, la Comisión propondrá límites de captura para 2016 específicos para cada población. Los 28 Estados miembros de la UE los valorarán antes de que sus titulares de los ministerios de pesca se reúnan en el Consejo (que tendrá lugar en octubre y diciembre) para fijar los límites definitivos. Este es precisamente un componente fundamental de la PPC y la prueba más clara para demostrar si tienen la intención de acabar con la sobrepesca en la UE sin más demora, mostrando así a la ciudadanía si pueden cumplir con el compromiso que adquirieron al aprobar la nueva Política Pesquera Común.

Pero desgraciadamente, el grado de credibilidad de los ministros de pesca europeos es actualmente bajo. Esto se debe, entre otros motivos, a que en diciembre de 2014 establecieron unos límites de captura que en el 58% de los casos superaban las recomendaciones científicas que se establecían en la legislación como vía para conseguir el rendimiento máximo sostenible. En las negociaciones referentes a las pesquerías de las aguas del Atlántico nororiental, por ejemplo, se excedieron en 61 de los 97 límites de captura que disponían de recomendaciones científicas.

Si regresamos a la comunicación actualmente en discusión sobre límites de pesca para 2016, es más que probable que durante los próximos Consejos, el Estado español negocie para determinadas especies topes de capturas que de nuevo excedan las recomendaciones científicas, alegando, tal y como se ha venido haciendo en los últimos años, necesidad de flexibilidad por motivos socioeconómicos, sin proporcionar justificaciones ni planes a largo plazo como requiere la nueva PPC. Una postura que retardará aún más el logro de los objetivos de la PPC y la consecución de unas pesquerías ambiental, social y económicamente sostenibles.

La reducción de capturas es beneficiosa

Ahora bien, se podría llegar a pensar que estos incumplimientos de la normativa son inevitables, debido a las potenciales consecuencias económicas que causaría una disminución de las posibilidades de pesca (cuotas). Pero la realidad, es que una reducción de las capturas hasta conseguir la recuperación de las poblaciones de peces a niveles sostenibles conllevaría por el contrario beneficios a medio y largo plazo.

Un estudio realizado por la New Economics Foundation [4] demuestra que la recuperación de las poblaciones europeas de peces podría proporcionar hasta 2.052.639 toneladas más de pescado (suficiente para satisfacer la demanda anual de la UE), producir ganancias de hasta 842 millones de euros por año y crear hasta 64.000 puestos de trabajo. Así pues, la recuperación del mar no solo significaría más pescado y un mejor estado ambiental, sino también más empleo, más beneficios y salarios más altos.

Por otro lado, uno de los temas que suscita más preocupación dentro del ecologismo social, es cómo se distribuyen las cuotas entre la flota dentro de un mismo país. La PPC establece que los Estados miembros aplicarán criterios transparentes y objetivos, incluidos aquellos de carácter medioambiental, social y económico. Los criterios empleados podrán incluir, entre otros, el impacto de la pesca en el medio ambiente o la contribución a la economía local.

Este es un tema de gran trascendencia, porque la flota de menor impacto ambiental y mayor beneficio social (la flota artesanal o de artes menores, entre otras modalidades de bajo impacto ambiental) aparece por fin apoyada por la normativa europea. Pero en cambio, el Gobierno español no tiene la intención, al menos para el ejercicio 2016, de aplicarla ni hacer un reparto de cuotas empleando criterios ambientales. Otro hecho preocupante y de gran trascendencia, puesto que de nuevo se retrasa el apoyo real a las modalidades de pesca más selectivas y sostenibles de nuestro litoral.

Además de todo lo anterior, frecuentemente se ignoran también otros principios fundamentales para la consecución del buen estado ambiental marino, y que a su vez figuran en la normativa europea, como son el principio de precaución y la gestión ecosistémica. Por ello es importante insistir en la necesidad de aplicar correctamente la legislación e incluir el enfoque del ecosistema en los planes plurianuales de gestión. Factores que a su vez permitirían avanzar hacia la recuperación de la salud de nuestros mares y la reducción del impacto de la actividad pesquera sobre el ecosistema marino. A ello cabe añadir el reto de minimizar el impacto sobre las especies no objetivo y de abordar adecuadamente el problema de las pesquerías no selectivas.

Acabar con la sobrepesca en las aguas noroccidentales de Europa

Por estos motivos a través de la campaña “Acabar con la sobrepesca en las aguas noroccidentales de Europa”, se está a su vez siguiendo de cerca las negociaciones sobre el Plan de gestión del mar Báltico. Este será el primer plan plurianual que se proponga desde que entró en vigor la Política Pesquera Común, por lo que podría servir de modelo para los futuros planes de gestión que se vayan desarrollando en Europa. Motivo de peso para asegurar que en él se reflejan las medidas para conseguir unas prácticas pesqueras sostenibles y se cumplen los objetivos de la PPC.

Los Estados miembros –entre ellos España que cuenta con un rol destacado dentro de la UE en esta materia– tienen la responsabilidad de gestionar correctamente los ecosistemas marinos en beneficio de la sociedad, a través de mejores planes de gestión y una distribución justa y equitativa de los recursos pesqueros. La falta de voluntad política, no es solo una actitud que compromete el estado de conservación de los recursos, sino que imposibilita la ciudadanía, especialmente en el caso del Mediterráneo, poder consumir pescado procedente de fuentes sostenibles.

Mucho por hacer

Actualmente, más de dos terceras partes de los productos de la pesca que consumimos proceden de aguas extracomunitarias, y aunque nuestros mares están cada vez más vacíos, España continúa siendo uno de los países del mundo que más pescado consume, por lo que exportamos la sobreexplotación a zonas cada vez más alejadas. Lo que convierte a nuestro modelo de producción y de consumo en altamente insostenibles. Si a todo esto añadimos además la falta de etiquetaje en los productos de la pesca, la cosa se complica.

Así pues, si bien es cierto que algunas cosas se están haciendo bien, como son los avances del Gobierno español en la lucha contra la pesca ilegal, en muchos otros temas relativos a la trazabilidad, comercialización y gestión pesquera queda mucho por avanzar.

El cambio de rumbo no es fácil, los cambios generan miedo y reticencia, pero restablecer las poblaciones de peces a niveles sostenibles lo antes posible no solo es un compromiso legal que se debe cumplir, sino una opción ética que conllevaría mayores beneficios a los pescadores y a todas las personas, como usuarias de este patrimonio común que es el mar. De no cumplirlo, se estará simplemente favoreciendo la pérdida de biodiversidad, y prolongado la insostenibilidad ambiental y económica del sector. Así pues, los primeros pasos para erradicar la sobrepesca en aguas europeas pasan por una mayor voluntad política, el desarrollo de la investigación y la aplicación efectiva de la Política Pesquera Común de la UE.

Por último, no debemos olvidar que la actividad pesquera no es la única responsable del mal estado marino. La artificialización de la costa, la ampliación de puertos y los dragados, la contaminación, la proliferación de las especies invasoras o el aumento de la temperatura del agua son algunos de los factores que han propiciado también la regresión de los recursos marinos. Numerosas otras reglamentaciones y compromisos adquiridos a nivel internacional, europeo, estatal o autonómico entran en juego, y su cumplimiento y aplicación son a su vez necesarias si queremos conseguir unos mares saludables y una pesca con futuro.

Información mínima obligatoria
En 2014, entró en vigor el Reglamento de la Organización Común de Mercados [5] sobre la información mínima obligatoria que debe mostrarse al consumidor final. Esta nueva normativa, de obligado cumplimiento, representa un gran paso en cuanto al derecho a la información se refiere, pues las personas que quieran contribuir a la sostenibilidad de la pesca a través de un consumo responsable podrían saber, entre otra información, el arte de pesca utilizado [6]. El problema radica en que casi ningún comercio cumple con esta normativa, y frecuentemente la información facilitada en los mostradores no solo es escasa, sino que en ocasiones también resulta ser fraudulenta.

Acceder al artículo original: Acabar con la sobrepesca – El Ecologista

[1] Comisión Europea, 2015. Consulta sobre las posibilidades de pesca para 2016 en virtud de la política pesquera común. Bruselas, 2.6.2015. COM(2015) 239 final.

[2] Reglamento (UE) nº 1380/2013 sobre la Política Pesquera Común.

[3] STECF, 2015. Consolidated Advice on Fish Stocks of Interest to the European Union (STECF-14-24). 2014. EUR 27028 EN, JRC 93360, 747 pp.

[4] NEF, 2015. Managing EU fisheries in the public interest. New Economics Foundation. London. ISBN 978-1-90850-77-1.

[5] Reglamento (UE) nº 1379/2013 por el que se establece la Organización Común de Mercados.

[6] Para más información visitar: www.sinmalaespina.org

¿Y si hablamos de consumo responsable de pescado?

Lydia Chaparro – ENT

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Para disfrutar del verano mucha gente saboreará en alguna terracita unas tapas de calamares, gambas a la plancha, pulpo a la gallega, pescadito frito… entre muchos otros platos típicos de nuestra gastronomía ¿pero somos conscientes del impacto de nuestro modelo de consumo?

Panga disfrazada de gallo o lenguado; perca del Nilo ofrecida como mero; chipirones, que suena más sabroso que inmaduros de calamar; merluza europea que muy posiblemente no sea ni europea ni capturada en Europa; langostinos “frescos” procedentes de la acuicultura intensiva en zonas costeras deforestadas; gambas que han dado la vuelta al mundo antes de aterrizar en nuestro plato; pulpo a la gallega procedente de la gran flota industrial europea en África; o pescado de acuicultura rebautizado como “salvaje” a precio de oro. Esta es sólo parte de la oferta actual de numerosos chiringuitos y restaurantes, donde es más que probable que los productos del mar que consumamos procedan de lugares muy alejados de nuestros hogares.

De hecho, más del 70% del pescado que se consume en el Estado español es de origen extracomunitario. Por tanto, no es de extrañar que la mayoría de los productos que encontramos en las pescaderías y comercios también procedan de las grandes flotas industriales o bien de la acuicultura intensiva en zonas muy lejanas. Tanto es así que cada producto recorre de media unos 5.000 kilómetros antes de llegar a nuestros platos, dejando tras de sí una importante huella de carbono.

Por otro lado, el elevado consumo de productos pesqueros, entre los cuales el Estado se encuentra entre los mayores depredadores del mundo, casi 45 kg de pescado al año por persona, provoca esta gran dependencia de pescado exterior. Además, el modelo europeo, que hasta ahora ha favorecido a la pesca industrial, permite que grandes buques accedan a países empobrecidos a cambio de una compensación económica, la cual pocas veces revierte en beneficios reales para la población local.

Así pues, debido a la injusticia social y ambiental hacia las comunidades costeras de terceros países, más la elevada huella de carbono asociada a los productos de la pesca, parecería que la primera recomendación para elegir los frutos del mar de forma responsable sería siempre elegir productos cuanto más cercanos mejor, pero, ¿es posible consumir pescado local sostenible?

Según los últimos datos de la Comisión Europea, el 48% de los stocks pesqueros en el Atlántico y el 93% en el Mediterráneo se encuentran sobrepescados. Por poner algunos ejemplos, entre las especies sobrepescadas en el mediterráneo español encontramos la merluza, el pez espada, el atún rojo, la sardina, la bacaladilla, el besugo, el lenguado, el rodaballo, el salmonete de fango, el salmonete de roca, el rape negro, así como la gamba roja, la gamba blanca y la cigala. En el caso de la merluza, además, los científicos advierten que la especie está en estado crítico y que hay riesgo de colapso.

Por estos motivos, consumir pescado capturado localmente -particularmente si procede del Mediterráneo- no necesariamente es sinónimo de sostenibilidad, aunque seguramente sea la opción más responsable desde el punto de vista económico, social, e incluso moral. Por todo esto, estar informados sobre los productos que queremos adquirir resulta imprescindible.

Ahora bien, a principios de 2014 entró en vigor el nuevo Reglamento sobre la información mínima obligatoria que debe mostrarse en los comercios. Esta nueva normativa, de obligado cumplimiento, representa un gran paso en cuanto al derecho a la información se refiere, pues las personas que quieran contribuir a la sostenibilidad de la pesca a través de un consumo responsable podrían saber, entre otra información, el arte de pesca utilizado. El problema radica en que casi ningún comercio cumple con esta normativa, y frecuentemente la información facilitada en los mostradores no sólo es escasa, sino que en ocasiones también fraudulenta.

Por todo esto, es muy importante presionar a las administraciones competentes para que apliquen y hagan cumplir las normativas existentes. Entre otras obligaciones, los responsables en materia pesquera deben asegurar que las poblaciones de peces se recuperen hasta niveles saludables, y que la trazabilidad y la calidad de los productos que consumimos son las óptimas.

Finalmente, si se desea apostar por reducir el impacto sobre el medio marino a través de un consumo menos insostenible, quizás os sirvan estas 5 preguntas básicas a la hora de ir a comprar:

¿Cuánto?

Debemos reducir nuestro consumo. Nuestra demanda en productos del mar es muy superior a los niveles sostenibles, de hecho, gran parte del pescado y marisco comercializado procede de lugares lejanos, capturados por grandes flotas industriales, o procedentes de la acuicultura intensiva. Ambos modelos pueden conllevar graves impactos ambientales y sociales.

¿Dónde?

Es preferible comprar en pescaderías, mercados y tiendas tradicionales (frente a las grandes cadenas de distribución) y comprar únicamente aquellos productos que contengan una etiqueta con la información mínima obligatoria.

¿Cómo?

Priorizando aquellas especies que hayan sido capturadas por la pesca artesanal (como redes de enmalle, líneas y anzuelos, así como nasas y trampas), marisqueo a pie o mediante cerco litoral. Modalidades que generan una mayor ocupación laboral y que son la base de la socioeconomía de numerosas comunidades pesqueras.

¿Qué?

Diversificando nuestro consumo, eligiendo productos frescos de proximidad y evitando el consumo de inmaduros. Los consumidores tenemos derecho a conocer y exigir que se respeten las tallas mínimas, tanto en pescaderías y mercados, como en bares y restaurantes.

¿Cuándo?

Eligiendo los productos de temporada. De hecho, un producto puede venderse como fresco aunque haya sido descongelado ¡Un motivo más para fijarse bien en la etiqueta! Si hay dudas sobre la frescura debemos preguntar.

Leer el artículo completo: www.ent.cat

El 40 por ciento de las especies del Cantábrico están sobreexplotadas

Publicado por Pablo ANTUÑA, La Nueva España

Paco Ramos, Lydia Chaparro y Miguel Ortega, ayer, en el Centro de Cultura Antiguo Instituto. ENEKA FERNÁNDEZ

El 40% de las especies del Atlántico Norte se encuentran sobreexplotadas. Un dato todavía preocupante, aunque el porcentaje sea la mitad del que había hace una década, y que para Ecologistas en Acción sirve como llamamiento para realizar una mejor gestión. Miquel Ortega, de la Fundación ENT, dedicada a la innovación ambiental, analizó el futuro de la pesca y el estado de las poblaciones de peces, en un acto en el que también participaron Lydia Chaparro y Paco Ramos, de Ecologistas en Acción.

Ortega resaltó en el apartado de la sobreexplotación la situación de la merluza y la sardina. “La merluza es la especie que tiene más valor económico y debe gestionarse mejor. La sardina, por su parte, ha tenido una evolución negativa y si no se mejora de forma significativa no se va a poder pescar, y va tener que venir la Unión Europa a decir cómo pescar para que el stock no se colapse”.

Otro de los apartados que preocupan es la disminución en la flota de pesca. “En Asturias la pesca ha tenido bastantes protestas y en volúmen de flota ha ido bajando; en 2007 había unas 400 embarcaciones y ahora estamos en poco más de 200”, resalta Ortega, que se marca como retos para el futuro “continuar la adaptación de la cantidad de la flota y conseguir el objetivo de mantener el recurso de manera indefinida”.

Por su parte, Lydia Chaparro, de Ecologistas en Acción, denunció que “no estamos gestionando bien nuestras pesquerías” y pone como ejemplo el caso del langostino: “La gran mayoría viene de países en vías de desarrollo, con técnicas que dañan mucho al medio marino”. De ahí que no dude en afirmar que es necesario inculcar a la sociedad la importancia de “reducir el consumo de pescado y elegir productos frescos y de temporada que estén correctamente etiquetados”.

Ecologistas en Acción ha elaborado una guía con las 71 especies que más se consumen en los hogares españoles, en la que se recogen también los fraudes más comunes y una recomendación de consumo con instrucciones para una elección más responsable. “Hay que mirar la etiqueta, tiene que decir la procedencia del pescado, si es fresco o congelado, el arte de pesca de cómo se ha capturado, el precio o la pesquería, si es cercano o lejano el producto”, comenta Chaparro.

En su coloquio en el Antiguo Instituto también se resaltó el dato de que en España apenas se consume un 35 por ciento de productos pescados en aguas europeas. Por lo que animan a los consumidores a elegir los ejemplares capturados por las pesquerías más selectivas del litoral más cercano.

Artículo original disponible en www.Ine.es

La participación de los pescadores en la planificación pesquera, puede contribuir a que esta actividad sea más sostenible

Artículo publicado por Gaizka Esparza en Bilbao Buenas Noticias

“El futuro de la pesca en el Atlántico y mar Cantábrico: estado de las poblaciones de peces y consumo responsable de pescado”, es el titulo de la charla organizada por Ekologistak Martxan Bizkaia para esta tarde en Bilbao. Allí estará Lydia Chaparro del Area Marina de Ecologistas en Acción, compartiendo protagonismo con Miquel Ortega de la Fundación ENT. Con Lydia, hemos conversado en torno a la pesca sostenible, las políticas pesqueras y el consumo responsable.

¿Es posible a día de hoy hablar de pesca sostenible?

Sí, es posible hablar de pesca sostenible, el problema es que la palabra sostenibilidad está muy mal usada. Preferimos utilizar el término pesca responsable y de bajo impacto ambiental. El propio Ministerio de Agricultura Alimentación y Medio Ambiente frecuentemente argumenta que si la pesca se ha practicado legalmente, es por definición sostenible, olvidando por completo los impactos ambientales que ciertas modalidades pesqueras pueden infringir sobre el medio marino.

Para Ecologistas en Acción, una pesca sostenible es aquella que obviamente cumple con la legislación vigente pero además, es aquella que asegura que las poblaciones de peces están explotadas conforme el Rendimiento Máximo Sostenible, es decir, que no se pone en peligro la capacidad de regeneración futura de las poblaciones.  Pero actualmente, en base a este criterio, podemos asegurar que la sobrepesca afecta al 95% de los stocks pesqueros evaluados en el Mediterráneo y el 39% en el Atlántico, y por lo tanto, muchas poblaciones de peces en Europa no están gestionadas de forma sostenible. Para poner fin a la sobreexplotación de los caladeros, es preciso alcanzar un equilibrio entre lo que se extrae de los mares y lo que el océano puede ofrecer. Motivos por los que desde Ecologistas en Acción exigimos unos límites de pesca adaptados a los recursos disponibles y a los límites del ecosistema. Sólo de esta forma podremos recuperar las poblaciones de peces a niveles saludables, conseguir la sostenibilidad ambiental y por consiguiente la sostenibilidad social y económica de la actividad pesquera que tanto necesitamos.

¿Cuál es la situación en el mar Cantábrico? ¿Cuáles son las especies que más han sufrido la explotación llevada a cabo por los seres humanos?

Aunque el ICES/CIEM (Consejo Internacional para la Exploración del Mar) y otros organismos científicos como AZTI-Tecnalia están haciendo un gran trabajo y han evaluado la situación de algunos de los recursos pesqueros de mayor interés para la flota vasca, todavía faltan datos sobre el estado muchas otras especies del Atlántico Norte. Especialmente de aquellas especies que no son de interés comercial o de ecosistemas marinos vulnerables, como pueden ser los ecosistemas de aguas profundas. Por eso mismo, desde Ecologistas en Acción abogamos por una correcta gestión que permita una explotación sostenible a largo plazo de todas las poblaciones, estableciendo límites de captura conforme el consejo científico, y aplicando el criterio de precaución y la gestión ecosistémica en la pesca, tal y como indican las diferentes normativas en vigor.

Con respecto a los datos disponibles para el Mar Cantábrico, algunas de las poblaciones que podemos considerar sobreexplotadas son por ejemplo el atún rojo, el rabil, la merluza o la caballa. Con respecto a la sardina se ha registrado un descenso de la biomasa y se aconseja una reducción de las capturas. Para otras especies como el gallo del norte o el jurel, los organismos científicos competentes recomiendan una mejor gestión y una reducción del esfuerzo pesquero para asegurar la sostenibilidad a largo plazo… y así sucesivamente. En cualquier caso, para cada una de estas pesquerías, una gestión sostenible y un futuro viable para los pescadores no sólo es posible, sino que es necesario. De no hacerlo, podríamos volver a tener situaciones extremas como la que sucedió con la anchoa en el Mar Cantábrico.

Hay otros casos que nos recuerdan las nefastas consecuencias ambientales y sociales derivadas de una mala gestión de los recursos marinos. Uno de los casos más conocidos es el del bacalao. Hoy en día es una especie catalogado por la UICN como Vulnerable a la extinción, y a nivel global su situación es muy crítica, puesto que el 88% de las poblaciones de bacalao están sobreexplotadas y el 30% en peligro de colapso. Así pues, como no podría ser de otra manera, es una de las especies que aparecen en la guía y que no aconsejamos en absoluto consumir.

Esta sobre explotación ha traído una merma en la biodiversidad que afecta a su vez a otras especies que se alimentan de peces… ¿De qué animales estaríamos hablando?

Aunque la falta de una correcta gestión y el impacto de la pesca sobre el medio son factores importantes a tener en cuenta, no son ni mucho menos la única amenaza que afecta a la salud de nuestros mares. La pérdida de hábitats, la contaminación, la llegada de especies invasoras o el aumento de la temperatura del agua debido al cambio climático, son algunos de los factores que hacen que la biodiversidad marina esté fuertemente amenazada. Estamos hablando de numerosas espeses de peces y moluscos, pero también tiburones, cetáceos, corales, esponjas, algas…
Se estima además que estas amenazas crecerán en un futuro, especialmente las asociadas al cambio climático y la degradación del hábitat. De hecho, varias publicaciones científicas coinciden en que se prevé una reducción de la productividad de las aguas españolas en los próximos años.

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Entrevista sobre consum i contaminació al programa El matí a Ràdio 4 (rne).

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Entrevista a Ràdio Estel

Entrevista sobre consum responsable al programa La veu dels Animals de Radio Estel.

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Entrevista en Españoles en la mar

Entrevista en el programa Españoles en la mar de radio exterior rne.

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Què mengen els peixos que mengem?

Entrevista al programa Matí a 4 bandes de Ràdio 4.

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