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El Consejo de ministros de pesca de la UE insiste en perpetuar la sobrepesca

{4A6B514D-6209-4675-A209-2B675C21AB2D}Por Lydia Chaparro (Fundació ent)

Bruselas, 17 de diciembre de 2015

Ayer en Bruselas los ministros de Pesca de la Unión Europea decidieron las posibilidades de pesca para 2016 de las principales especies comerciales del Atlántico Nordeste. Aunque se ha tenido muy poco tiempo para realizar un análisis profundo del compromiso alcanzado durante la madrugada del martes, parece que una buena parte de la información científica facilitada por el Consejo Internacional para la Exploración del Mar (CIEM) -principal órgano científico que se ocupa de las aguas del Atlántico nororiental- continúa siendo ignorada, puesto que se han fijado Totales Admisibles de Capturas (TACs) por encima de los niveles capaces de producir el rendimiento máximo sostenible (RMS).

Un año más, la Ministra Isabel García Tejerina ha vuelto a celebrar los resultados obtenidos por España durante estas negociaciones. Una celebración que debería ponerse en entredicho, puesto que España tiene un largo historial legislando a favor de la sobrepesca. El año pasado, de los 39 TACs de gran importancia para la flota española, 28 se establecieron por encima del consejo científico. Dicho de otro modo, en un 72% de los casos se legisló a favor de la sobrepesca. Un hecho que va en la línea opuesta a la Política Pesquera Común que los propios ministros de la UE aprobaron hace apenas dos años.

Si bien es cierto que la brecha entre los límites de pesca permitidos por los ministros y los niveles recomendados por los dictámenes científicos ha decrecido en la última década, para algunos stocks ésta brecha continua siendo importante, especialmente en los stocks del sur de Europa en los que España (y Portugal) tiene gran interés pesquero.

Aunque todavía es pronto para sacar conclusiones -puesto que a la complejidad habitual de los cálculos sobre las posibilidades de pesca se debe añadir el hecho de que, por primera vez, se ha incluido un aumento de cuotas (tops ups) en algunos stocks con el fin de reflejar la introducción de la obligación de desembarque para algunas especies y flotas-, la evaluación preliminar realizada por ENT confirma que para 2016 numerosas cuotas se han establecido por encima de las recomendaciones científicas. Hecho que muestra una vez más la necesidad de que España avance sin demora hacia la consecución del rendimiento máximo sostenible lo antes posible.

Como punto positivo, cabe destacar que para los stocks de rape, gallo y merluza del sur (en aguas ibéricas), el MAGRAMA ha realizado para este año estudios socioeconómicos y a su vez ha presentado un calendario que, en el caso de cumplirse, permitiría alcanzar el rendimiento máximo sostenible de estas especies antes de 2020.

Como puntos negativos, además de legislar cuotas por encima de las recomendaciones científicas y el importante grado de sobrepesca existente aún en nuestras aguas, cabe destacar la falta de transparencia en el proceso de establecimiento de TACs. Un proceso que se lleva a cabo a puerta cerrada y en el que la ciudadanía desconoce la evolución y las posturas defendidas por su propio ministro durante las negociaciones del Consejo. Por último, es necesario recordar la necesidad de realizar una distribución justa y equitativa de las cuotas entre las diferentes flotas.

La propia Política Pesquera Común permite a los Estados Miembro distribuir sus cuotas en base a criterios sociales y ambientales. Un acceso preferente a aquellas modalidades pesqueras que practican una pesca selectiva o consumen poco combustible, ayudaría sin duda alguna a alcanzar unas pesquerías más sostenibles. Desgraciadamente, el Gobierno español no tiene todavía la intención de introducir estos parámetros, hecho que dificulta aún más la consecución de unas pesquerías social y ambientalmente sostenibles.

Primera valoración:

Para el merlán o plegonero en el Golfo de Vizcaya y Cantábrico, el CIEM proponía una reducción del 47% de su TAC, pero se ha acabado legislando unas capturas un 50% por encima de las recomendaciones científicas (2.540 toneladas). Para la cigala en el cantábrico y noreste peninsular, debido al mal estado del stock, el CIEM recomendaba que no hubiese pesca dirigida y en cambio se ha legislado 48 toneladas. El abadejo por su lado, tanto el stock del Cantábrico y Noreste peninsular, como el del Golfo de Cádiz y aguas de Portugal, aunque el consejo científico recomendaba una reducción del 34%, ambos stocks han sufrido un aumento considerable de su cuota (231 y 282 toneladas, respectivamente), superando en un 52% las recomendaciones del CIEM.

Para los stocks de rape, gallo y merluza del sur (en aguas ibéricas), que también se encuentran en peor situación biológica que las poblaciones en el norte, se han establecido cuotas muy por encima del CIEM. Con respecto al rape, para 2016 se proponía una reducción del 19%, sin embargo, el Consejo de ministros de la UE ha acabado estableciendo una cuota un 6% superior a la recomendación científica (2.569 toneladas). El gallo, que debería haber sufrido un recorte del 26%, ha visto su cuota aumentar un 35% por encima del consejo científico (1.363 toneladas). Con respecto a la merluza, una especie cuyo TAC en 2015 se estableció un 89% por encima de las recomendaciones científicas, ha vuelto a sufrir un recorte inferior al propuesto por el CIEM. Concretamente, se proponía una reducción del 62% para 2016 y el Consejo de ministros ha acabando legislando un aumento del 73% por encima del asesoramiento científico (10.370 toneladas).

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Los límites de pesca ya no deberían basarse más en conveniencias políticas

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España se sitúa en la cabeza de la clasificación europea de la liga de la sobrepesca. El año pasado, de los 39 límites de pesca de gran importancia para la flota española, 28 se establecieron por encima de las recomendaciones científicas.

Por Lydia Chaparro (Fundació ENT).

Durante los próximos dos días el Consejo de Ministros de Pesca de la Unión Europea negociará en Bruselas los límites de pesca para 2016 de las principales especies comerciales del Atlántico Nordeste. Un acuerdo clave que nos mostrará hasta qué punto los responsables políticos están comprometidos con una gestión responsable de los recursos.

La decisión se tomará dentro del contexto de la Política Pesquera Común (PPC), en vigor desde principios de 2014, que exige acabar con la sobreexplotación pesquera para todas las poblaciones, si ello es posible, en 2015, y de forma progresiva y paulatina, a más tardar en 2020. Pero los años pasan, o más bien vuelan, y a fecha de hoy todavía queda un largo camino para que los responsables políticos gestionen los recursos marinos con el respecto que se merecen.

Cada año, el Consejo Internacional para la Exploración del Mar (CIEM) -principal órgano científico que se ocupa de las aguas del Atlántico nororiental-, publica sus recomendaciones sobre los límites de pesca para garantizar que las flotas y los Estados miembros pesquen a unos niveles sostenibles. En base a los datos facilitados por el CIEM, los ministros de pesca de los Veintiocho acuerdan los límites, o Totales Admisibles de Capturas (TACs), para el próximo año.

Unas negociaciones opacas que se realizan a puerta cerrada y donde algunos países, entre ellos España, tienen como tradición pujar al alza los límites de pesca, omitiendo frecuentemente las recomendaciones científicas y legislando a favor de la sobrepesca.

Un análisis realizado por la organización Pew sobre los Totales Admisibles de Capturas en aguas noroccidentales de Europa, indica que el año pasado, 56 TACs -de los 95 con asesoramiento científico- se establecieron por encima del consejo científico (59%). En la misma línea, una investigación publicada en la revista académica Marine Policydemuestra que en los últimos 15 años se han permitido niveles peligrosos de sobrepesca en aguas europeas. Según este artículo, en el periodo 2001–2015, 7 de cada 10 cuotas pesqueras en la UE se fijaron de media un 20% por encima de los niveles recomendados.

Esta investigación además sitúa España (junto con Portugal), en la cabeza de la clasificación de la liga de la sobrepesca. Concretamente indica que España ha negociado el mayor incremento de su cuota pesquera y supera de media en un 37% los niveles de explotación recomendados por los dictámenes científicos.

Si bien es cierto que la brecha entre los límites de pesca permitidos y los niveles recomendados por los dictámenes científicos ha decrecido en la última década, el año pasado la ministra española responsable de Pesca, Isabel García Tejerina, continúo ignorando claramente las recomendaciones científicas.

De hecho, hace aproximadamente un año, más de 240 científicas y científicos españoles impulsaron un manifiesto por una pesca responsable que enviaron a la ministra García Tejerina. En él se exponía la necesidad de que durante las negociaciones del Consejo de pesca se siguieran las recomendaciones científicas. Pero las demandas de la comunidad científica no llegaron a buen puerto, puesto que de los 39 TACs de gran importancia para la flota española, 28 se establecieron por encima del consejo científico (72%). Datos que ponen de manifiesto cómo los responsables políticos han priorizado hasta ahora la conveniencia política a la gestión responsable.

Se podría llegar a pensar que estos incumplimientos de la normativa son inevitables, debido a las potenciales consecuencias económicas que causaría una disminución de las posibilidades de pesca. Pero diversas investigaciones demuestran precisamente todo lo contrario. Una reducción de las capturas hasta conseguir la recuperación de las poblaciones de peces a niveles sostenibles conllevaría beneficios a medio y largo plazo. De hecho, un mejor estado ambiental no sólo implicaría más peces y por tanto más pescado, sino también más empleo, más beneficios y salarios más altos.

Así mismo, una distribución justa y equitativa de las cuotas pesqueras en las que se tenga en cuenta los criterios sociales y ambientales -tal y como obliga la Política Pesquera Común que los propios ministros de la UE aprobaron hace apenas dos años- favorecería sin duda alguna la socio-economía de numerosas comunidades de pescadores y la consecución de una pesca sostenible. Entonces ¿a qué esperamos para cambiar de rumbo?

Cuando los responsables políticos en materia de pesca solicitan una mayor flexibilidad, en realidad están contribuyendo a perpetuar la degradación medioambiental y las dificultades económicas del sector ¿Por qué no apuestan de una vez por todas por la pesca sostenible?

En pocas horas los ministros de Pesca de los Veintiocho se reunirán para negociar los límites de pesca para 2016. Es hora que España deje de liderar la clasificación europea de la sobrepesca y pase a la Champions League de la pesca sostenible.

Reportaje sobre cogestión pesquera

Reportaje del programa Latituds (Canal 33) en el que ha participado Ecologistas en Acción, el Institut de Ciències del Mar – CSIC, la Confraria de Pescadors de Roses y el Comité de cogestión del lanzón (sólo disponible en Català).

El Mediterráneo sufre una fuerte presión de contaminación y de sobreexplotación pesquera. Para proteger este frágil ecosistema, en Cataluña se han creado comités de cogestión para regular la pesca de algunas especies conjuntamente entre pescadores, científicos, administración y ONGs ecologistas, una iniciativa pionera en Europa.

El objetivo de los pescadores es reducir el esfuerzo pesquero: trabajar menos y ganar más. El de todos: conseguir unos stocks pesqueros sostenibles.

Sin título

Para ver el vídeo: “Cogestió pesquera

Nuevo artículo sobre política pesquera en The Parliament Magazine

TheParliamentSe publica el artículo de Lydia Chaparro (ENTMedReAct) en el número 421 de la revista The Parliament Magazine, titulado “Making the Common Fisheries Policy a reality means ending overfishing”.

Dentro de una sección especial de The Parliament Magazine dedicada a la política pesquera y en la que han participado miembros destacados del Comité de Pesca del Parlamento Europeo, entre los cuales Alain Cadec, Linnéa Engström, Gabriel Mato y Renata Briano, ENT ha escrito un artículo en el que pone de relieve el compromiso vinculante de la política pesquera para poner fin a la sobrepesca. Primer paso esencial para recuperar las poblaciones de peces a niveles sostenibles, lograr un medio marino saludable, pesquerías rentables, y comunidades costeras viables.

El artículo también destaca la importancia de los Planes Plurianuales para las pesquerías de la UE, en especial el Plan del Mar Báltico actualmente en discusión, puesto que tienen el propósito de minimizar la toma de decisiones basada en intereses a corto plazo y maximizar la probabilidad de una pesca sostenible, así como la necesidad de establecer posibilidades de pesca (TACs y cuotas) que no excedan las recomendaciones científicas.

Acceder al artículo de The Parliament Magazine

La Unión Europea debe tomar medidas valientes contra la pesca ilegal de atún rojo

tonyina2-520x265A pocas semanas de la conferencia anual de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT, del 10 al 17 de noviembre de 2015 en Malta), MedReAct i la Fundació ENT destacan la persistencia y magnitud de las capturas ilegales de atún rojo (BFT) en el Mediterráneo.

Una investigación periodística reciente [1] realizada por la empresa de radiodifusión pública y nacional italiana, RAI, reveló la ausencia de certificados de los atunes rojos puestos a la venta en algunos de los mercados de pescado más populares de Sicilia. Según un pescador, entrevistado por la RAI, la mayoría de atún rojo vendido en el mercado italiano podría provenir de capturas ilegales. Evidencias recogidas por MedReAct indican que esto podría ser cierto.

Desde principios de 2015, las autoridades de control italianas incautaron más de 70 toneladas de atún rojo ilegal, muchos de los cuales eran individuos juveniles capturados antes de llegar a la edad reproductiva.

En un caso, una embarcación de pesca italiana sin cuota de captura fue encontrada con 1.000 atunes a bordo. Incautaciones tan grandes como esta no son poco comunes en Italia e indican la presencia de un gran mercado negro en el país. Por ejemplo, en mayo de 2011, las autoridades de control italianas incautaron 30 toneladas de atún rojo ilegal que estaban siendo transportadas de Sicilia hacia el norte de Italia. En junio de 2013, 15 toneladas de atún rojo sin certificado de captura fueron encontradas en un camión en Sicilia. Un mes más tarde, en la misma zona, 42 toneladas de atún rojo sin ninguna documentación fueron descubiertos en tres camiones.

En el Estado español las noticias sobre pescado incautado, y en concreto atún rojo capturado y comercializado de forma ilegal, también son comunes.

Por estos motivos, MedReAct considera que la lucha contra la pesca ilegal no puede depender únicamente de las actividades de represión por parte de los inspectores de pesca. Sino que deben aplicarse otras medidas disuasivas por la Unión Europea, tales como asegurarse que los operadores de pesca ilegales no puedan acceder a las subvenciones públicas, conforme a lo dispuesto en el Reglamento del Fondo Europeo Marítimo y de la Pesca [2], o bien medidas para identificar a los pescadores ilegales como ciudadanos europeos dedicados a la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR) y que, por consiguiente, deberían estar sometidos al régimen de sanciones de la UE sobre la pesca INDNR.

Enlace para descargar la lista de Atún Rojo incautado en Italia desde principios de 2015.


[1] RAI investigación periodística en materia de pesca, “Pesca Selvaggia”, emitido el 4 de octubre de 2015.

[2] Párrafo 15 del REGLAMENTO (UE) N 508/2014 DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO de 15 de mayo de 2014 relativo al Fondo Europeo Marítimo y de Pesca.

Acabar con la sobrepesca

arton86jpg-cc281-b9a35Pese a algunos avances, el Estado español sigue incumpliendo los objetivos de limitación de capturas en 2015.

Lydia Chaparro, Fundación ENT. Revista El Ecologista nº 86.

La Política Pesquera Común establece el año 2015 como objetivo para cumplir con la tasa de explotación idónea para obtener el máximo rendimiento sostenible de los bancos pesqueros, aplicándola como muy tarde en 2020 para todas las poblaciones de peces. Sin embargo, hoy por hoy, la mayor parte de los ‘stocks’ pesqueros del Mediterráneo y la mitad del Atlántico están sobreexplotados, sin que se haya cumplido este objetivo. Los estudios demuestran que recuperar las poblaciones de peces generaría más empleo, riqueza y pescado que continuar con la sobrepesca actual.

Como cada año, la Comisión Europea ha iniciado el proceso de establecimiento de los límites de captura para el año siguiente publicando su Comunicación de la Consulta sobre las posibilidades de pesca para 2016 [1]. En este informe anual, que incluye una evaluación del estado de salud de las poblaciones de peces de la Unión Europea, figuran como sobrepescadas numerosas de las especies más consumidas en nuestros hogares.

Así mismo, se observa un empeoramiento de la conservación de las poblaciones de peces en el Atlántico y Mediterráneo. Un hecho grave, puesto que va en la dirección opuesta a la legislación comunitaria, cuyo objetivo primordial es restablecer las poblaciones de peces a niveles sostenibles.

En concreto, la Política Pesquera Común (PPC) [2] indica que los stocks pesqueros deben recuperarse y mantenerse por encima de unos niveles de biomasa capaces de producir el rendimiento máximo sostenible (RMS), es decir, un nivel de pesca que permita obtener el máximo alimento posible sin poner en riesgo la situación del stock. Con el fin de conseguirlo, la PPC establece el año 2015 como objetivo para cumplir con la tasa de explotación idónea para obtener el RMS, allí donde sea posible, y, como muy tarde, deberá haberse cumplido de forma progresiva y gradual para todas las poblaciones de peces en 2020.

Sin duda, el cumplimiento de esta normativa ayudaría a garantizar la consecución del buen estado ecológico de nuestros mares, puesto que actualmente el 93% de los stocks pesqueros del Mediterráneo y el 48% del Atlántico se encuentran sobrepescados, incumpliendo este objetivo.

Los progresos se están frenando

De hecho, los datos muestran que en los últimos dos años el progreso hacia el fin de la sobrepesca se ha ralentizado y, en promedio, la cantidad de sobrepesca incluso ha aumentado. Así pues, con el plazo de 2015 superado, es necesario que no se retarde más el cumplimiento y la aplicación de la normativa (en vigor desde el 1 de enero de 2014), y que se realicen esfuerzos adicionales para establecer límites de captura que aseguren la recuperación de las poblaciones de peces.

Entre las especies que figuran como sobrepescadas en algunas zonas del Atlántico nororiental y aguas adyacentes se encuentran el bacalao, la sardina, el lenguado y la merluza. En el Mediterráneo, concretamente en el levante peninsular, donde la gran mayoría de las poblaciones evaluadas hasta la fecha sufren sobrepesca, figuran entre otras la merluza, el pez espada, la bacaladilla, la sardina, el besugo, el lenguado, el rodaballo, el salmonete de fango, el rape, así como la gamba roja y la cigala [3]. Si bien es cierto que se observan mejoras en poblaciones de interés pesquero del Atlántico, en el Mediterráneo en cambio la situación sigue empeorando, repercutiendo sobre el estado de salud de los ecosistemas marinos y la rentabilidad del sector.

Por otro lado, aunque la comunicación expone que la Comisión Europea propondrá para 2016 unos límites de captura que permitan alcanzar el rendimiento máximo sostenible para todas las poblaciones para las que existan dictámenes biológicos –lo que se significaría un gran paso para poner fin de la sobrepesca en la UE–, no incluye información sobre los niveles de biomasa (un indicador del estado de salud de las poblaciones de peces), lo cual podría ayudar a medir los progresos de cara al restablecimiento de las poblaciones, uno de los objetivos fundamentales de la política pesquera europea.

Durante el transcurso de los próximos meses, la Comisión propondrá límites de captura para 2016 específicos para cada población. Los 28 Estados miembros de la UE los valorarán antes de que sus titulares de los ministerios de pesca se reúnan en el Consejo (que tendrá lugar en octubre y diciembre) para fijar los límites definitivos. Este es precisamente un componente fundamental de la PPC y la prueba más clara para demostrar si tienen la intención de acabar con la sobrepesca en la UE sin más demora, mostrando así a la ciudadanía si pueden cumplir con el compromiso que adquirieron al aprobar la nueva Política Pesquera Común.

Pero desgraciadamente, el grado de credibilidad de los ministros de pesca europeos es actualmente bajo. Esto se debe, entre otros motivos, a que en diciembre de 2014 establecieron unos límites de captura que en el 58% de los casos superaban las recomendaciones científicas que se establecían en la legislación como vía para conseguir el rendimiento máximo sostenible. En las negociaciones referentes a las pesquerías de las aguas del Atlántico nororiental, por ejemplo, se excedieron en 61 de los 97 límites de captura que disponían de recomendaciones científicas.

Si regresamos a la comunicación actualmente en discusión sobre límites de pesca para 2016, es más que probable que durante los próximos Consejos, el Estado español negocie para determinadas especies topes de capturas que de nuevo excedan las recomendaciones científicas, alegando, tal y como se ha venido haciendo en los últimos años, necesidad de flexibilidad por motivos socioeconómicos, sin proporcionar justificaciones ni planes a largo plazo como requiere la nueva PPC. Una postura que retardará aún más el logro de los objetivos de la PPC y la consecución de unas pesquerías ambiental, social y económicamente sostenibles.

La reducción de capturas es beneficiosa

Ahora bien, se podría llegar a pensar que estos incumplimientos de la normativa son inevitables, debido a las potenciales consecuencias económicas que causaría una disminución de las posibilidades de pesca (cuotas). Pero la realidad, es que una reducción de las capturas hasta conseguir la recuperación de las poblaciones de peces a niveles sostenibles conllevaría por el contrario beneficios a medio y largo plazo.

Un estudio realizado por la New Economics Foundation [4] demuestra que la recuperación de las poblaciones europeas de peces podría proporcionar hasta 2.052.639 toneladas más de pescado (suficiente para satisfacer la demanda anual de la UE), producir ganancias de hasta 842 millones de euros por año y crear hasta 64.000 puestos de trabajo. Así pues, la recuperación del mar no solo significaría más pescado y un mejor estado ambiental, sino también más empleo, más beneficios y salarios más altos.

Por otro lado, uno de los temas que suscita más preocupación dentro del ecologismo social, es cómo se distribuyen las cuotas entre la flota dentro de un mismo país. La PPC establece que los Estados miembros aplicarán criterios transparentes y objetivos, incluidos aquellos de carácter medioambiental, social y económico. Los criterios empleados podrán incluir, entre otros, el impacto de la pesca en el medio ambiente o la contribución a la economía local.

Este es un tema de gran trascendencia, porque la flota de menor impacto ambiental y mayor beneficio social (la flota artesanal o de artes menores, entre otras modalidades de bajo impacto ambiental) aparece por fin apoyada por la normativa europea. Pero en cambio, el Gobierno español no tiene la intención, al menos para el ejercicio 2016, de aplicarla ni hacer un reparto de cuotas empleando criterios ambientales. Otro hecho preocupante y de gran trascendencia, puesto que de nuevo se retrasa el apoyo real a las modalidades de pesca más selectivas y sostenibles de nuestro litoral.

Además de todo lo anterior, frecuentemente se ignoran también otros principios fundamentales para la consecución del buen estado ambiental marino, y que a su vez figuran en la normativa europea, como son el principio de precaución y la gestión ecosistémica. Por ello es importante insistir en la necesidad de aplicar correctamente la legislación e incluir el enfoque del ecosistema en los planes plurianuales de gestión. Factores que a su vez permitirían avanzar hacia la recuperación de la salud de nuestros mares y la reducción del impacto de la actividad pesquera sobre el ecosistema marino. A ello cabe añadir el reto de minimizar el impacto sobre las especies no objetivo y de abordar adecuadamente el problema de las pesquerías no selectivas.

Acabar con la sobrepesca en las aguas noroccidentales de Europa

Por estos motivos a través de la campaña “Acabar con la sobrepesca en las aguas noroccidentales de Europa”, se está a su vez siguiendo de cerca las negociaciones sobre el Plan de gestión del mar Báltico. Este será el primer plan plurianual que se proponga desde que entró en vigor la Política Pesquera Común, por lo que podría servir de modelo para los futuros planes de gestión que se vayan desarrollando en Europa. Motivo de peso para asegurar que en él se reflejan las medidas para conseguir unas prácticas pesqueras sostenibles y se cumplen los objetivos de la PPC.

Los Estados miembros –entre ellos España que cuenta con un rol destacado dentro de la UE en esta materia– tienen la responsabilidad de gestionar correctamente los ecosistemas marinos en beneficio de la sociedad, a través de mejores planes de gestión y una distribución justa y equitativa de los recursos pesqueros. La falta de voluntad política, no es solo una actitud que compromete el estado de conservación de los recursos, sino que imposibilita la ciudadanía, especialmente en el caso del Mediterráneo, poder consumir pescado procedente de fuentes sostenibles.

Mucho por hacer

Actualmente, más de dos terceras partes de los productos de la pesca que consumimos proceden de aguas extracomunitarias, y aunque nuestros mares están cada vez más vacíos, España continúa siendo uno de los países del mundo que más pescado consume, por lo que exportamos la sobreexplotación a zonas cada vez más alejadas. Lo que convierte a nuestro modelo de producción y de consumo en altamente insostenibles. Si a todo esto añadimos además la falta de etiquetaje en los productos de la pesca, la cosa se complica.

Así pues, si bien es cierto que algunas cosas se están haciendo bien, como son los avances del Gobierno español en la lucha contra la pesca ilegal, en muchos otros temas relativos a la trazabilidad, comercialización y gestión pesquera queda mucho por avanzar.

El cambio de rumbo no es fácil, los cambios generan miedo y reticencia, pero restablecer las poblaciones de peces a niveles sostenibles lo antes posible no solo es un compromiso legal que se debe cumplir, sino una opción ética que conllevaría mayores beneficios a los pescadores y a todas las personas, como usuarias de este patrimonio común que es el mar. De no cumplirlo, se estará simplemente favoreciendo la pérdida de biodiversidad, y prolongado la insostenibilidad ambiental y económica del sector. Así pues, los primeros pasos para erradicar la sobrepesca en aguas europeas pasan por una mayor voluntad política, el desarrollo de la investigación y la aplicación efectiva de la Política Pesquera Común de la UE.

Por último, no debemos olvidar que la actividad pesquera no es la única responsable del mal estado marino. La artificialización de la costa, la ampliación de puertos y los dragados, la contaminación, la proliferación de las especies invasoras o el aumento de la temperatura del agua son algunos de los factores que han propiciado también la regresión de los recursos marinos. Numerosas otras reglamentaciones y compromisos adquiridos a nivel internacional, europeo, estatal o autonómico entran en juego, y su cumplimiento y aplicación son a su vez necesarias si queremos conseguir unos mares saludables y una pesca con futuro.

Información mínima obligatoria
En 2014, entró en vigor el Reglamento de la Organización Común de Mercados [5] sobre la información mínima obligatoria que debe mostrarse al consumidor final. Esta nueva normativa, de obligado cumplimiento, representa un gran paso en cuanto al derecho a la información se refiere, pues las personas que quieran contribuir a la sostenibilidad de la pesca a través de un consumo responsable podrían saber, entre otra información, el arte de pesca utilizado [6]. El problema radica en que casi ningún comercio cumple con esta normativa, y frecuentemente la información facilitada en los mostradores no solo es escasa, sino que en ocasiones también resulta ser fraudulenta.

Acceder al artículo original: Acabar con la sobrepesca – El Ecologista

[1] Comisión Europea, 2015. Consulta sobre las posibilidades de pesca para 2016 en virtud de la política pesquera común. Bruselas, 2.6.2015. COM(2015) 239 final.

[2] Reglamento (UE) nº 1380/2013 sobre la Política Pesquera Común.

[3] STECF, 2015. Consolidated Advice on Fish Stocks of Interest to the European Union (STECF-14-24). 2014. EUR 27028 EN, JRC 93360, 747 pp.

[4] NEF, 2015. Managing EU fisheries in the public interest. New Economics Foundation. London. ISBN 978-1-90850-77-1.

[5] Reglamento (UE) nº 1379/2013 por el que se establece la Organización Común de Mercados.

[6] Para más información visitar: www.sinmalaespina.org

Informe sobre la Política Pesquera Común (PPC)

Breve resumen de Ecologistas en Acción sobre el legado de la Política Pesquera Común anterior y sobre algunos aspectos de la nueva legislación que creemos de interés, especialmente desde la vertiente ambiental y en especial para la flota artesanal, que aunque no se encuentra en el corazón de la reforma aprobada, ha sido más considerada que en las legislaciones anteriores.

Informe disponible en: http://www.ecologistasenaccion.org/IMG/pdf/politica_pesquera_comun.pdf

Por un futuro de pesca sostenible

Artículo disponible en: https://www.ecologistasenaccion.org/article25784.html